Reza y Comparte Juvenil. Guía de Oración. INICIO

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viernes, 22 de marzo de 2024

DOMINGO DE RAMOS, PASIÓN

 REZA Y COMPARTE JUVENIL

DOMINGO DE RAMOS, PASIÓN


GUÍA DE ORACIÓN JOVEN 24-03-24 Domingo de Pasión - Ciclo B

GUÍA: Domingo de Pasión, Domingo de Ramos. Nombres para terminar la cuaresma y empezar la Semana Santa. Jesús es aclamado como rey, Hijo de David. Siente que su hora está cerca. Nos acercamos a él y seguimos en su compañía. El mundo te necesita. Cambia nuestras vidas y construye un mundo nuevo. SILENCIO DE COMPRENSIÓN, DE ADMIRACIÓN, DE UNIÓN.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):


Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


GUÍA:  Reconocemos tu presencia entre los humanos. Tú no haces alarde de tu categoría de Dios, sino que te sometes al dolor y a la muerte. Pero eres elevado sobre todo. El Padre te glorifica. En ti la humanidad da gloria al Padre. Nos unimos a este proceso y lo asumimos en nosotros para vivir en ti y contigo. SILENCIO DE ENCUENTRO, DE VERDAD, DE AMOR

Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24


R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?


Al verme, se burlan de mí, hacen visajes,

menean la cabeza: «Acudió al Señor,

que lo ponga a salvo;

que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.

Me acorrala una jauría de mastines,

me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y los pies,

puedo contar mis huesos. R/.


Se reparten mi ropa,

echan a suertes mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.


Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo;

temedlo, linaje de Israel. R/


Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (15,1-39):


C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Él respondió:

+ «Tú lo dices.»

C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:

S. «¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.»

C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:

S. «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»

C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:

S. «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?»

C. Ellos gritaron de nuevo:

S. «¡Crucifícalo!»

C. Pilato les dijo:

S. «Pues ¿qué mal ha hecho?»

C. Ellos gritaron más fuerte:

S. «¡Crucifícalo!»

C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio– y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.» Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:

S. «¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:

S. «A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.»

C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, jesús clamó con voz potente:

+ «Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.»

C. Que significa:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S. «Mira, está llamando a Elías.»

C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:

S. «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.»

C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:

S. «Realmente este hombre era Hijo de Dios.»

GUÍA: La Pasión se nos presenta con mucho detalle. Nos hace conocer el momento de la condena y la crucifixión. Pedimos acercarnos al momento y a la angustia de Jesús. Padre, perdónanos. Perdona nuestro pecado  y haz que crezcamos en ser hijos y hermanos. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN, DE AMOR, DE AGRADECIMIENTO.



SEGUIMOS LOS SENTIMIENTOS DE JESÚS, SU DOLOR, SU ENTREGA AL PADRE. 

ACOMPAÑAMOS A JESÚS EN SU TRIUNFO, SU MUERTE, EN SU RESURRECCIÓN.

INVOCAMOS a MARÍA LA MADRE, QUE NOS ENSEÑE A ACOMPAÑAR A JESÚS.

NOS ACERCAMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO.


CANTAMOS: 

 Arriba nuestros ramos

Arriba nuestros ramos 

cantando al Señor

Arriba nuestros ramos 

cantando al Señor

Bendito el que viene

en el nombre del Señor

Jesús nuestra esperanza

Jesús liberador.


Era un domingo

allá en Jerusalén

cuando en un burrito

Jesús entra a padecer

Todo el pueblo humilde

lo salió a recibir

y con entusiasmo 

comenzaron a decir.

Pero el mejor canto

que Jesús quiso escuchar

fue el canto puro

de los niños del lugar

Ellos saludaban

a Jesús liberador

Cristo el esperado

de los pobres del Señor.


Hoy también nosotros

te queremos recibir

y por tu camino

serte fieles hasta el fin

Cristo nos conduces

hacia el reino de la luz

marcas nuestra huella

con la sangre de la cruz.


Llegan ya los días

de la Pascua del señor

Cristo con su muerte

nos da vida y salvación

Juntos revivamos

el misterio de la cruz

y compartiremos

el triunfo de Jesús.


https://www.youtube.com/watch?v=QZnFwsVNDAg

viernes, 31 de marzo de 2023

RAMOS Y PASIÓN, REY DE LOS JUDIOS

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

RAMOS Y PASIÓN, REY DE LOS JUDIOS

GUÍA DE ORACIÓN J Domingo de Pasión - Ciclo A

 

GUÍA: Estamos en el comienzo de la Semana Santa. Jesús entra en Jerusalén montado en un borrico. Es proclamado Rey , él viene humilde en un trono humilde. Nos unimos a la gente para aclamarle Rey, Hijo de David, Señor. Es un día de fiesta que continúa con la Lectura de la Pasión. Visualizamos, nos unimos y pedimos perdón. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE ACLAMACIÓN, DE PERDÓN.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

 

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

GUÍA: Jesús toma la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Deja que le aclamen y también recibe el maltrato de su pueblo, de sus amigos. El Padre o levanta y acepta la ofrenda en el calvario. Un duro camino que redime nuestros pecados. Purifiquemos el corazón, la mente y la vivida. El Padre, el Hijo y el Espíritu nos acogen y nos dan la paz. SILENCIO CAMBIO, DE REDENCIÓN, DE PRESENCIA.

 

Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24

R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

 

Al verme, se burlan de mí,

hacen visajes, menean la cabeza:

«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;

que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.

 

Me acorrala una jauría de mastines,

me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y los pies,

puedo contar mis huesos. R/.

 

Se reparten mi ropa,

echan a suertes mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

 

Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo;

temedlo, linaje de Israel. R/.

 

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Jesús respondió:

+ «Tú lo dices.»

C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:

S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»

C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»

C. Ellos dijeron:

S. «A Barrabás.»

C. Pilato les preguntó:

S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»

C. Contestaron todos:

S. «Que lo crucifiquen.»

C. Pilato insistió:

S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. «¡Que lo crucifiquen!»

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:

S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»

C. Y el pueblo entero contestó:

S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:

S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:

S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»

C. (Es decir:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:

S. «A Elías llama éste.»

C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:

S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:

S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: "A los tres días resucitaré." Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos." La última impostura sería peor que la primera.»

C. Pilato contestó:

S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»

C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

GUÍA: Al escuchar la Pasión nos vemos incluidos entre el barullo de la gente. Somos con ellos redimidos por Jesús y perdonados. “No saben lo que hacen.” Cuántas veces pasa así. No sabemos… Ayúdanos, Señor, a creer, a estar contigo, a perdonar. SILENCIO DE CONFIANZA, DE PERDÓN, DE BÚSQUEDA.

PRESENTAMOS NUESTRA FE, CONFIANZA, PERDÓN, OFRENDA.

SALUDAMOS  A MARÍA QUE ACOMPAÑA A SU HIJO, COMPARTIMOS SU DOLOR.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO-

CANTAMOS:

Arriba nuestros ramos

Arriba nuestros ramos

cantando al Señor

Arriba nuestros ramos

cantando al Señor

Bendito el que viene

en el nombre del Señor

Jesús nuestra esperanza

Jesús liberador.

 

Era un domingo

allá en Jerusalén

cuando en un burrito

Jesús entra a padecer

Todo el pueblo humilde

lo salió a recibir

y con entusiasmo

comenzaron a decir.

 

Pero el mejor canto

que Jesús quiso escuchar

fue el canto puro

de los niños del lugar

Ellos saludaban

a Jesús liberador

Cristo el esperado

de los pobres del Señor.

 

Hoy también nosotros

te queremos recibir

y por tu camino

serte fieles hasta el fin

Cristo nos conduces

hacia el reino de la luz

marcas nuestra huella

con la sangre de la cruz.

 

Llegan ya los días

de la Pascua del señor

Cristo con su muerte

nos da vida y salvación

Juntos revivamos

el misterio de la cruz

y compartiremos

el triunfo de Jesús.

https://www.youtube.com/watch?v=QZnFwsVNDAg

viernes, 8 de abril de 2022

CONDICIÓN DE ESCLAVO

 REZA Y COMPARTE JUVENIL

CONDICIÓN DE ESCLAVO

GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL , 10 de abril de 2022 Domingo de Pasión - Ciclo C

GUÍA: Tomaste condición de esclavo. El pecado del mundo cayó sobre ti. Llegaste a ser varón de dolores. Te acompañamos en tu pasión, Te pedimos perdón por nuestro pecado. Adoramos tu presencia y nos acogemos en tu misericordia. Contemplamos. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, CONTEMPLACIÓN, PERDÓN.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de si mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

GUÍA: Humillado, no te echaste para atrás. Avanzaste hasta el Calvario y abatido caíste como grano en el surco de la tierra. Te damos gracias por tu entrega, por lavar nuestras culpas, por amarnos tan generosamente. Toma nuestra vida y cámbiala, purifícala, transfórmala. SILENCIO DE ENTREGA, DE APERTURA, DE UNIÓN.

Evangelio según  san Lucas (22,14–23,56):

En aquel tiempo, los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas llevaron a Jesús a presencia de Pilato.

No encuentro ninguna culpa en este hombre.

C. Y se pusieron a acusarlo diciendo

S. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos

al César, y diciendo que él es el Mesías rey».

C. Pilatos le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».

C. El le responde:

+ «Tú lo dices».

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

S. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».

C. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho.

Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.

C. Pero ellos insistían con más fuerza, diciendo:

S. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».

C. Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes,

que estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días, se lo remitió.

Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio

C. Herodes, al vera a Jesús, se puso muy contento, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.

Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.

Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato, porque antes estaban enemistados entre si.

Pilato entregó a Jesús a su voluntad

C. Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo:

S. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».

C. Ellos vociferaron en masa:

S. «¡Quita de en medio a ese! Suéltanos a Barrabás».

C. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:

S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».

C. Por tercera vez les dijo:

S. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».

C. Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.

Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad.

Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí.

C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.

Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: "Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado". Entonces empezarán a decirles a los montes: "Caed sobre nosotros", y a las colinas: "Cubridnos"; porque, si esto hacen con el leño verde, ¿que harán con el seco?».

C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

C. Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús decía:

+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

C. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.

Este es el rey de los judíos

C. El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:

S. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

C. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:

S. «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

C. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».

Hoy estarás conmigo en el paraíso

C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:

S. «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

C. Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:

S. «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada».

C. Y decía:

S. «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

C. Jesús le dijo:

+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

C. Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».

C. Y, dicho esto, expiró.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios diciendo:

S. «Realmente, este hombre era justo».

GUÍA: Tu pasión nos sobrecoge. Nos sentimos culpables y necesitamos tu perdón, el perdón del Padre, el perdón del Espíritu. Te pedimos la paz, la solidaridad, el encuentro contigo y con nosotros mismos. Tu muerte se transforma en resurrección. Conviértenos a ti. Enséñanos a caminar contigo. SILENCIO DE CERCANÍA, DE PERDÓN, DE MISERICORDIA.

 ¿QUÉ NOS ATRAE  EN LA ORACIÓN? BUSCAMOS UNA FRASE.

BUSCAMOS PAZ, CONCORDIA, PERDÓN.

DE MARÍA APRENDEMOS A GUARDARLO EN EL CORAZÓN.

INVOCAMOS AL PADRE SINTIÉNDONOS HIJOS: PADRE NUESTRO…

CANTAMOS:

Hacia ti morada santa/ Hacia ti tierra de salvación/Peregrinos, caminantes/ Vamos hacia ti

-Venimos a tu mesa/ Sellaremos tu pacto/Comeremos tu carne/Tu sangre nos limpiará

-Reinaremos contigo/ En tu morada santa/Beberemos tu sangre/ Tú fe nos salvará

´-Somos tu pueblo santo, que hoy camina unido/Tú vas entre nosotros, tú amor nos guiará.

Tú eres el camino, tú eres la esperanza/Hermano de los pobres, amén, aleluya

https://www.youtube.com/watch?v=pabhzjWsq7A

viernes, 26 de marzo de 2021

DOMINGO DE RAMOS


REZA Y COMPARTE JUVENIL

DOMINGO DE RAMOS

GUÍA: DE ORACIÓN JUVENIL 28-03-21    Domingo de Pasión - Ciclo B

  GUÍA: Domingo de Ramos, Domingo de Pasión. Estamos subiendo a Jerusalén con Jesús. La hora se va acercando. La gente que va a la Pascua cantan al ir viendo la ciudad. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna al Hijo de David.  Jesús, sobre un borrico, entra como rey humilde. Nos unimos a la alegría, a las aclamaciones y a la idea de celebrar la Pascua.  Con Jesús pasaremos estos días. Pedimos al Padre la fe para comprenderlo un poco más. Pedimos la reconciliación, la conversión para ser testigos entre las gentes. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE GLORIA, DE ENCUENTRO.

Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24    R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

GUÍA: Se rebajó hasta la muerte de cruz. Dios lo elevó sobre todo. Miramos a Jesús y deseamos la paz, la fe, la unión con el Padre. La vida se tiñe de luto tras un triunfo pasajero. Somos adoradores del crucificado, víctima por los pecados de todos. Que el Espíritu Santo nos haga comprender la profundidad del amor de Dios, manifestado en Cristo. SILENCIO DE MANIFESTACIÓN, DE PERDÓN, DE ESPERANZA.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (15,1-39):

C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:
S. «¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.»
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:
S. «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S. «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?»
C. Ellos gritaron de nuevo:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho?»
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

GUÍA: La hora de la entrega, del amor hasta el extremo, ha llegado. Jesús se queda solo, con unos pocos amigos. El odio se extiende entre la gente y piden la muerte para Jesús. Pilato les da gusto y el inocente es condenado a muerte. ¿Qué hacemos nosotros? ¿Le condenamos, le dejamos solo, nos olvidamos de nuestra amistad con Él?. SILENCIO DE PERDÓN, DE ARREPENTIMIENTO, DE NUEVA VIDA.

RECOGEMOS LA ORACIÓN HECHA, SINTETIZAMOS UNA FRESE. PARA RECORDAR.

SILENCIO, ADORACIÓN, AGRADECIMIENTO, PERDÓN.

INVOCAMOS A MARÍA, MADRE DE JESÚS Y NUESTRA.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LAS PALABRAS DE JESÚS: PADRE NUESTRO

CANTAMOS:

¡Hosanna, hosanna al Hijo de David!

¡Hosanna, hosanna al Hijo de David!

Bendito el que viene en nombre del Señor

Bendito el Rey de Israel

Con ramos de olivo los hijos de Israel

Clamaban: ¡Hosanna al Señor!

Con mantos vestían el paso del Señor

Gritando: ¡Hosanna al Señor!

Tu eres el Rey, el Rey de Israel

Honor y Gloria a ti

Con palmas en manos el pueblo de Israel

Clamaban: ¡Hosanna en el cielo!

Si ellos se callan las piedras gritarán:

¡Hosanna al Hijo de Dios!

Fuente: Musixmatchhttps://www.youtube.com/watch?v=iEU56RF_mm8

 

 


sábado, 13 de abril de 2019

DOMINGO DE RAMOS



REZA Y COMPARTE JUVENIL

DOMINGO DE RAMOS

GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL 14-04-19

GUÍA: Domingo de Ramos, Gloria al Rey que viene. Jesús, entras a Jerusalén sobre un pollino y aclamado como Rey. El pueblo se une para aclamar y glorificar a Dios. Nosotros, los jóvenes, estamos aquí, aclamándote Señor de tu pueblo. Empezamos camino, tú serás nuestro Rey. Allí, las aclamaciones terminan pronto. Estás preparado para celebrar la Pascua. Ayúdanos a ir contigo, a celebrar tu Pascua. SILENCIO DE UNIÓN, CELEBRACIÓN Y ADORACIÓN.  

De la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de si mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

GUÍA: Jesús, te despojaste de todo título para ser esclavo, obediente hasta la muerte y una muerte de cruz. Te contemplamos en tu gloria entrando triunfante en Jerusalén y te contemplamos en tu abajamiento, en tu Pasión y muerte. Te reconocemos, Señor, como hermano y salvador. El Padre te levanta de la muerte. Contigo hacemos el camino, para gloria de Dios Padre. SILENCIO DE ESPERANZA, DE ENCUENTRO, DE TRANSFORMACIÓN.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22,14–23,56):

En aquel tiempo, los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas llevaron a Jesús a presencia de Pilato.
No encuentro ninguna culpa en este hombre
C. Y se pusieron a acusarlo diciendo
S. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos
al César, y diciendo que él es el Mesías rey».
C. Pilatos le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».

C. El le responde:
+ «Tú lo dices».
C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».
C. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.
C. Pero ellos insitían con más fuerza, diciendo:
S. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».
C. Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes,
que estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días, se lo remitió.
Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio
C. Herodes, al vera a Jesús, se puso muy contento, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.
Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato, porque antes estaban enemistados entre si.
Pilato entregó a Jesús a su voluntad
C. Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo:
S. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Ellos vociferaron en masa:
S. «¡Quita de en medio a ese! Suéltanos a Barrabás».
C. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».
C. Por tercera vez les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».
C. Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.
Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad.
Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí.


C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: "Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado". Entonces empezarán a decirles a los montes: "Caed sobre nosotros", y a las colinas: "Cubridnos"; porque, si esto hacen con el leño verde, ¿que harán con el seco?».
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
C. Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
C. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.
Este es el rey de los judíos
C. El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:
S. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
C. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
S. «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
C. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».
Hoy estarás conmigo en el paraíso
C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
S. «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
C. Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
S. «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada».
C. Y decía:
S. «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
C. Jesús le dijo:
+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu
C. Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».
C. Y, dicho esto, expiró.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios diciendo:
S. «Realmente, este hombre era justo».

GUÍA: el camino ha sido duro. Estás agotado: Insultos, interrogatorios, condenado a muerte. Todo está en tu ser para superar el pecado del mundo. Perdona, Señor, nuestro pecado, líbranos del mal. Unimos a tu pasión el dolor de la humanidad, purificado. Danos un corazón nuevo para estar contigo y con tu pueblo. SILENCIO PARA  CONTEMPLAR, COMPARTIR, OFRECER.

RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN CON UNA FRASE PA
RA RECORDAR.

CON EL ESPÍRITU CONFIAMOS, DAMOS GRACIAS, OFRECEMOS

INVOCAMOS A MARÍA, MADRE QUE ENSEÑA Y AMA

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE  JESÚS: PADRE NUESTRO

CANTAMOS

¡Qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la casa del Señor.
Ya están pisando nuestros pies,
 Tus umbrales, Jerusalén!

Jerusalén está fundada,
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
 las tribus del Señor.

Según la costumbre de Israel,
 a celebrar  el nombre del Señor.
 En ella están los tribunales de justicia,
 en el palacio de David.