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martes, 20 de octubre de 2026

TEMA J, 100ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES, 2

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

TEMA J, 100ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES, 2

                                                   MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Uno en Cristo, unidos en la misión

 

 

La 100ª Jornada Mundial de Misiones en la Iglesia Católica, nos ayuda a recordar la finalidad de nuestra fe, nuestro Bautismo, la unión con Cristo. Somos uno con Cristo y tenemos que actualizarlo cada día. Agradecemos al Papa León sus palabra y entusiasmo en el mensaje. Ellas nos ayudarán a profundizar más en la fe y en la misión compartida. ¿Qué frases te gustan más?

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Por eso, la primera responsabilidad misionera de la Iglesia es renovar y mantener viva la unidad espiritual y fraterna entre sus miembros. En muchas situaciones asistimos a conflictos, polarizaciones, incomprensiones, desconfianza mutua. Cuando esto ocurre también en nuestras comunidades, se debilita su testimonio. La misión evangelizadora, que Cristo confió a sus discípulos, requiere ante todo corazones reconciliados y deseosos de comunión. En esta perspectiva, será importante intensificar el compromiso ecuménico con todas las Iglesias cristianas, aprovechando también las oportunidades que brinda la celebración conjunta del 1700° aniversario del Concilio de Nicea.

 

Por último —pero no menos importante—, ser “uno en Cristo” nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal, de modo que podamos decir con asombro: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Ga 2,20). Esto será posible en la escucha constante de su Palabra y en la gracia de los sacramentos, para ser piedras vivas de la Iglesia, llamada hoy a recoger las instancias fundamentales del Concilio Vaticano II y del posterior Magisterio pontificio, en particular, del Papa Francisco. De hecho, como afirma san Pablo, «no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor» (2 Co 4,5). Reitero, por tanto, las palabras de san Pablo VI: «No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 22). Este proceso de auténtica evangelización comienza en el corazón de cada cristiano para extenderse a toda la humanidad.

 

Por lo tanto, cuanto más unidos estemos en Cristo, tanto más podremos cumplir juntos la misión que Él nos confía.

 


2. Unidos en la misión. Para que el mundo crea en Cristo Señor

 

La unidad de los discípulos no es un fin en sí misma: está ordenada a la misión. Jesús lo afirma con claridad: «Para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). Es en el testimonio de una comunidad reconciliada, fraterna y solidaria donde el anuncio del Evangelio encuentra toda su fuerza comunicativa.

 

En esta perspectiva, vale la pena recordar el lema del beato Paolo Manna: “Toda la Iglesia para la conversión de todo el mundo”. Este expresa sintéticamente el ideal que animó la fundación, en 1916, de la Pontificia Unión Misional. A ella, en su 110.º aniversario, le expreso mi reconocimiento y mi bendición por su compromiso de animar y formar el espíritu misionero de los sacerdotes, las personas consagradas y los fieles laicos, favoreciendo la unión de todas las fuerzas evangelizadoras. De hecho, ningún bautizado es ajeno o indiferente a la misión; todos, cada uno según su vocación y condición de vida, participan en la gran obra que Cristo confía a su Iglesia. Como ha recordado en varias ocasiones el Papa Francisco, el anuncio del Evangelio es siempre una acción coral, comunitaria, sinodal.

 

Por eso, estar unidos en la misión significa custodiar y alimentar la espiritualidad de comunión y colaboración misionera. Al crecer cada día en esta actitud, aprendemos con la gracia divina a mirar cada vez más a nuestros hermanos y hermanas con ojos de fe, a reconocer con alegría el bien que el Espíritu suscita en cada uno, a acoger la diversidad como riqueza, a llevar las cargas los unos de los otros y a buscar siempre la unidad que viene de lo Alto. De hecho, todos tenemos juntos una sola misión recibida de «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo [...] un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos» (Ef 4,5-6). Esta espiritualidad constituye la forma cotidiana del discipulado misionero. Nos ayuda a recuperar una visión universal de la misión evangelizadora de la Iglesia, superando la fragmentación de los esfuerzos y las divisiones facciosas —“de Pablo”, “de Apolo”— entre los seguidores del único Señor (cf. 1 Co 1,10-12).

 


 

ACCIÓN:

Todos unidos para anunciar a Jesús que está con nosotros y nos empuja a darlo a conocer. Le pedimos que seamos comprometidos y responsables en esta tarea. Discípulos misioneros que aprenden y comparten la fe, el amor y  la esperanza. Forma un grupo para que juntos realicéis la tarea.¡Suerte! ¿Te gusta?


2 comentarios:

  1. "TEMA J, 100ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES, 2" Uno en Cristo, unidos en la misión. Nos ayuda a recordar nuestra fe y nuestros compromisos. Ser discípulos aprendiendo y misioneros compartiendo. Piénsalo bien y aviva tu ardor misionero sintiendo con Jesús, la fuerza del Bautismo. Adelante.

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  2. "Discípulos misioneros que aprenden y comparten la fe, el amor y la esperanza." Nos unimos a la Iglesia misionera y rezamos por los que entregan su vida a anunciar el Evangelio. Santa María, ruega por nosotros.

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