REZA Y
COMPARTE JUVENIL
CRISTO
SERÁ GLORIFICADO
GUÍA DE
ORACIÓN 20-09-26, XXV Domingo del Tiempo Ordinario
GUÍA: Estamos en el grupo de Jesús. Nos disponemos a escucharle y a
hacer nuestra oración. Le presentamos nuestras inquietudes y vemos su mirada
que llega a nosotros y nos acaricia con ternura. En silencio agradecemos, y
sentimos su cercanía que alimenta la paz del corazón. Acogemos su palabra y la
escuchamos como dicha para nosotros. SILENCIO DE PRESENCIA, DE ESCUCHA, DE
UNIÓN.
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,20c-24.27a):
Cristo será
glorificado en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es
Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone
trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en ese dilema: por un lado,
deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro,
quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Lo importante es
que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.
GUÍA: Pablo se siente vinculado a Cristo. Él
será glorificado en su vida o en su muerte. Lo visualizamos para nosotros y nos
sentimos atraídos por él. Llevar una vida digna del Evangelio será la forma de
acentuar el amor a Cristo y vivir de acuerdo con sus palabras. Espíritu de Dios, ven sobre nosotros, que te
conozcamos y nos conozcamos en la seguridad de tu Palabra. SILENCIO DE
ADMIRACIÓN, DE PROFUNDIZACIÓN, DE ACCIÓN.
SALMO
Sal 144
R/. Cerca está el Señor de los
que lo invocan
Día tras
día, te bendeciré, Dios mío
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor y merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.
El Señor es
clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.
El Señor es
justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.
Lectura
del Santo Evangelio Según San Mateo (20,1-16):
En aquel
tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se
parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su
viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la
viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin
trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.»
Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que
estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha
contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el
dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal,
empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del
atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros,
pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.
Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado
sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el
peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago
ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete.
Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer
lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
GUÍA: La viña del Señor tiene trabajo para
los jornaleros de distintas llamadas.
Todos realizan lo que se les ha encomendado. ¿Cuál es nuestro lugar? El
salario es el Reino de Dios. Su presencia y amor es el mejor salario. Nos
visualizamos como jornaleros en la viña, cada uno empezando a una hora distinta
pero todos acogiendo el reino de paz, justicia y amor. SILENCIO DE
CAPTACIÓN, DE RESPUESTA, DE ENTREGA.
RECOGEMOS
NUESTROS SENTIMIENTOS, LOS OFRECEMOS AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU, PIDIENDO
LUZ Y FUERZA.
INVOCAMOS A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA DE NUESTRA
SITUACIÓN.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…
CANTAMOS:
Vamos
hacia ti Señor Jesús.
















