REZA Y
COMPARTE JUVENIL
EL REINO
DE LOS CIELOS, UN TESORO
GUÍA DE
ORACIÓN J 26-07-26 XVII Domingo del
Tiempo
GUÍA: Jesús va explicando lo que es el
reino de los cielos. Se parece al tesoro escondido en un campo.
El que lo encuentra
compra ese campo. Que sepamos encontrarlo y comprarlo. ¿Lo hacemos?
Nos
colocamos en la situación, y nos disponemos a actuar desde el campo de la vida
que nos toca vivir.
El reino de los cielos está ahí. SILENCIO
DE BÚSQUEDA, DE DESEO, DE COMPROMISO.
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,28-30):
Sabemos que
a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado
conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser
imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los
que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó,
los glorificó.
GUÍA:, Estamos llamados por el Padre, a
ser Imagen de su Hijo.
La oración
nos abre a ese conocimiento, comprensión y confianza en el Padre que nos ama y
quiere reproducir en nosotros la imagen de Jesús.
Desde la
reflexión, la oración y la acción nos disponemos a acoger su voluntad.
SILENCIO DE APERTURA, DE ACOGIDA, DE ACCIÓN.
SALMO
Sal 118,57.72.76-77.127-128.129-130
R/. ¡Cuánto
amo tu voluntad, Señor!
Mi porción
es el Señor;
he resuelto
guardar tus palabras.
Más estimo
yo los preceptos de tu boca
que miles de
monedas de oro y plata. R/.
Que tu
bondad me consuele,
según la
promesa hecha a tu siervo;
cuando me
alcance tu compasión,
viviré, y
mis delicias serán tu voluntad. R/.
Yo amo tus
mandatos
más que el
oro purísimo;
por eso
aprecio tus decretos
y detesto el
camino de la mentira. R/.
Tus
preceptos son admirables,
por eso los
guarda mi alma;
la
explicación de tus palabras ilumina,
da
inteligencia a los ignorantes. R/.
Lectura
del santo evangelio según san Mateo (13,44-52):
En aquel
tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro
escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de
alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los
cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una
de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los
cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de
peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los
buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo:
saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno
encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo
esto?»
Ellos le
contestaron: «Sí.» Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de
los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo
antiguo.»
GUÍA: El reino de los cielos es un tesoro
escondido es para cada uno.
Lo podemos
descubrir. El jaleo, el estrés, la violencia nos alejan de él.
¿Qué te
aleja a ti o te distrae de poder encontrarlo?
En el
interior reconocemos nuestra vida y cómo la administramos.
La red
recoge toda clase de peces. El reino de los cielos nos recoge a todos.
Hemos de ser peces buenos portadores del reino
de Dios, al final será la selección.
SILENCIO
DE REFLEXIÓN, DE ORACIÓN, DE ACCIÓN.
RECOGEMOS
NUESTRA REFLEXIÓN, LA ORACIÓN Y ACCIÓN Y LA OFRECEMOS AL PADRE.
INVOCAMOS
A MARÍA QUE ORA CON NOSOTROS Y NOS AYUDA.
PEDIMOS
AL ESPÍRITU SANTO QUE NOS AYUDE A ORAR.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESUS: PADRE NUESTRO.
CANTAMOS
El sembrador vino a sembrar
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