Reza y Comparte Juvenil. Guía de Oración. INICIO

Blog de ORACIÓN JUVENIL. Si eres creyente, encuéntrate con Dios cada día. Si no lo eres, búscalo y Él te encontrará. Puedes comentar tus impresiones.

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viernes, 5 de julio de 2019

PAZ Y MISERICORDIA


REZA Y COMPARTE JUVENIL

PAZ Y MISERICORDIA

GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL  07-07-19

GUÍA:  ¿Qué buscas en la oración? Encontrarte a ti, tal como eres. Es importante que te veas así, con claridad, sin miedos y sin orgullos desafiantes. Te presentas ante Dios según tú te ves, con tus fortalezas y con tus debilidades. Para él todo es claro como el día. Hermoso vivir en la verdad. Disponemos de un tiempo para sentirnos bien y tranquilos ante nuestro Padre Dios. ¿Qué le decimos? Escuchamos también su palabra de paz y misericordia para nuestra vida agitada o confusa.  SILENCIO DE CONOCIMIENTO PERSONAL, DE PAZ  Y DE ENCUENTRO CON EL PADRE DIOS.

Lectura de la carta de san Pablo a los Gálatas (6,14-18):

Hermanos:
Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.
Pues lo que cuenta no es la circuncisión ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios.
En adelante, que nadie me moleste, pues yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

GUÍA: Marcados por Cristo en el Bautismo, nos reconocemos unidos a él y también vemos nuestras carencias. Vemos nuestras luchas por el bien y nuestras ausencias en lo marcado. Seguimos ante el Padre, confiados en su paz y misericordia. Le explicamos nuestros motivos, nuestras situaciones. Pedimos perdón de los fallos y ofrecemos lo que somos y tenemos, en la verdad y confianza. SILENCIO DE HUMILDAD, VERDAD, CONFIANZA.

 Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-12.17-20):

EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.
Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”.
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les dijo: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

GUÍA: Jesús envía a sus discípulos a predicar, a anunciarle mensajero del reino de Dios. Escuchamos sus recomendaciones: Dar la paz, anunciar que el reino de Dios ha llegado, curar a los enfermos… Al volver están contentos de su experiencia.”Estad alegres porque vuestro nombre está escrito en el cielo,” les dice. Importa hacer las cosas bien pero sobre todo que Dios esté con nosotros. Lo reflexionamos confiados: nuestros nombres están escritos en el cielo. SILENCIO DE GRACIAS, DE CONFIANZA, DE ENTREGA.

RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN, EN UNA FRASE PARA RECORDAR.

AGRADECEMOS, ALABAMOS, PEDIMOS, OFRECEMOS.

INVOCAMOS A MARÍA NUESTRA MADRE Y AMIGA.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE  CON LAS PALABRAS DE JESÚS: PADRE NUESTRO…







sábado, 30 de marzo de 2019

ME LEVANTARÉ


REZA Y COMPARTE JUVENIL

 ME LEVANTARÉ 


GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL  31-03-19

GUÍA: Estoy aquí, Padre Dios. Todo es sencillo ante tu presencia. Tu luz hace claras todas las cosas. Deja que te conozca, que tu sabiduría impregne mi alma y la haga capaz de transparentar tu misericordia, tu bondad y tu presencia. Caminamos contigo, con Jesús tu Hijo y con el Espíritu  para recorrer este camino que nos presentas para nosotros y para la humanidad de estos tiempos. Todo es posible para ti y la marcha de la humanidad se va realizando con entusiasmo y con sufrimiento. Haz el camino con tus hijos, completa la obra de tus manos. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA DE NUESTRO SER, DE TU SER, Y DE LA UNIÓN CONTIGO.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,17-21):

Hermanos: Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo .
Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de  nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. 

GUÍA: Me levantaré! En Cristo somos criatura nueva, reconciliados contigo, Padre, por medio de Jesucristo. Dejarnos reconciliar contigo lleva la trayectoria de amor, de perdón, de la muerte y resurrección de Jesús. Que nos abramos a tu misericordia y recibamos el amor de Jesús encarnado, muerto y resucitado para salvarnos. Levantarse de las caídas, del pecado, de la huida del Padre.  En el silencio nos damos cuenta de nuestros comportamientos. ¿Cómo respondemos?  SILENCIO DE CONVERSIÓN, DE PERDÓN Y CAMBIO.


Del santo evangelio según san Lucas (15, 1-3.11-32):


En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
- «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: - «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna."El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo,  se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros. "
Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, " Pero el padre dijo a sus criados:
"Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre:
"Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."
El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"».

GUÍA: Me levantaré! Volveré hasta mi padre. Muchas vueltas sobre nuestros pasos para alejarnos y muchas vueltas para volver a ti, Padre. Nuestras acciones a veces son negativas, malgastamos nuestros talentos, no cumplimos con tus deseos para nosotros y para nuestros hermanos.  Reflexionamos, agradecemos tus dones y pedimos perdón por el tiempo perdido o derrochado en el mal. Queremos volver a ti, danos tu fuerza para rehacer la vida que nos regalas cada día. SILENCIO DE DECISIÓN, DE OFRENDA, DE AGRADECIMIENTO

RECOGEMOS NUESTROS SENTIMIENTOS Y ORACIÓN. UNA FRASE NOS AYUDA A RECORDARLA

CALLAMOS, ESCUCHAMOS, PEDIMOS PERDÓN, DAMOS GRACIAS.

INVOCAMOS A MARÍA NUESTRA MADRE ¿QUÉ LE DECIMOS?

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LAS PALABRAS DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

CANTAMOS

Sí, me levantaré

               Sí, me levantaré,/volveré junto a mi padre.

A Ti, Señor, elevo mi alma,/Tú eres mi Salvador.

Mira mi angustia, mira mi pena,/dame la gracia de tu perdón.

Mi corazón busca tu Rostro;/oye mi voz, Señor, ten piedad.

A Ti, Señor, te invoco y te llamo,/Tú eres mi roca, oye mi voz.

No pongas fin a tu ternura,/haz que me guarde siempre tu Amor.

Sana mi alma y mi corazón,/porque pequé Señor contra Ti.

Piedad de mí, oh Dios de ternura/sana mi alma, oh Salvador.

Tú sabes bien Señor mis pecados/ante tus ojos todos están.

Como el vigía espera la aurora,/así mi alma espera al Señor.

Vuelve Señor, vuelve a nosotros/somos tus hijos, tennos piedad.

Abre mis labios para cantarte,/dame el gozar de la libertad.

Feliz el hombre a quien Dios perdona,/todas sus faltas, todo su error.

Aunque mis padres me abandonaran,/me acogería siempre mi Dios.

Tú mi alegría, Tú mi refugio,/todos los santos te cantarán.

Mi corazón te canta y exulta,/te alabaré por la eternidad.

               https://www.youtube.com/watch?v=vN9ebr1GI_g


martes, 5 de marzo de 2019

CUARESMA, PAPA FRANCISCO

REZA Y COMPARTE JUVENIL
MENSAJE CUARESMA, PAPA FRANCISCO
             “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”
Hace una llamada a la conversión mediante el ayuno, la oración y la limosna.
“Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que ‘será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios’. No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.
…
Un fragmento para leer, reflexionar, rezar (interiorizar, observar, invocar a Dios, decidir junto con Jesús y el Espíritu)
2. La fuerza destructiva del pecado
Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca.
Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.
Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo.
El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.
Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.
3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón