Reza y Comparte Juvenil. Guía de Oración. INICIO

Blog de ORACIÓN JUVENIL. Si eres creyente, encuéntrate con Dios cada día. Si no lo eres, búscalo y Él te encontrará. Puedes comentar tus impresiones.

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martes, 25 de septiembre de 2018

ORACIÓN SÍNODO : ESCUCHA


REZA Y COMPARTE JUVENIL

ORACIÓN SÍNODO: ESCUCHA

GUÍA DE ORACIÓN

GUÍA: Hoy vamos a hacer oración sobre la Escucha. Es una de las palabras clave del documento el Sínodo de los jóvenes. Allí se refiere más a ser escuchados.  La Palabra de Dios habla de escuchar a Dios y seremos escuchados por él. Vamos a centrarnos en esta primera parte en este aspecto: Dios habla y desea ser escuchado.
Espíritu Santo, haznos dóciles a la Palabra y comprometidos en cumplirla.

Nos fijamos en lo que dice  cada cita y lo aplicamos a nuestra situación. Haznos capaces de oír, de escuchar y seguir tus indicaciones. SILENCIO DE OBSERVACIÓN,           REFLEXIÓN Y MEJORA

       Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse.Santiago 1:19 | NVI | hablar cólera 

        Dichosos más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.Lucas 11:28 | NVI | Palabra de Dios vida
       
                No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.Santiago 1:22 | NVI | obediencia Palabra de Dios
·                   
           “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.”Jeremías 33:3 | NVI | oración entendimiento
·     
            El que atiende a la palabra, prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor!
        Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.Mateo 7:24 | NVI | Palabra de Dios sabiduría mente
    
         Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con     ustedes.Filipenses 4:9 | NVI | paz aprendizaje
·      
          Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20 | NVI | obediencia

GUÍA: Acogemos la Palabra de Dios, Saboreamos su confianza y nos disponemos a hacerla nuestra. Como jóvenes, necesitamos ser escuchados pero también escuchar. Escuchar a Dios y escuchar a las personas con quien estamos. Conocer sus necesidades, sus intereses y aportar lo que pueda contribuir a su felicidad y la nuestra. Aportar lo que Dios quiere para vivir en unidad y concordia. SILENCIO DE  ASIMILACIÓN Y APERTURA

RECOGEMOS NUESTRO SENTIMIENTOS EL MENSAJE RECIBIDO: UNA FRASE.

REFLEXIONAMOS, OFRECEMOS AGRADECEMOS

PEDIMOS A MARÍA SU CERCANÍA EN EL CAMINO DE LA CONVERSIÓN

NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO

SALMO 114
Acción de gracias


Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí,
el día que lo invoco.


Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida».
El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.
Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

https://www.youtube.com/watch?v=QW24M5toq9k



martes, 11 de septiembre de 2018

SÍNODO JOVENES


SE ACERCA  EL  SÍNODO DE LOS OBISPOS SOBRE LOS JÓVENES.

Las 7 palabras clave del documento
Instrumentum laboris, Sínodo:


1.- Escucha

2.- Acompañamiento

3.- Conversión

4.- Discernimiento

5.- Desafíos

6.- Vocación

7.- Santidad


EJERCICIO

·      Cada una de estas palabras ¿Qué aportan a tu reflexión sobre los jóvenes? Escribe algo sobre cada una de ellas.
·      Coméntalo con algún amigo.



·      Envía un resumen a Reza y Comparte Juvenil. Nos ayudará para hacer comentarios.

martes, 22 de mayo de 2018

PRE-SÍNODO



REZA Y COMPARTE JUVENIL

                                                                       PRE-SÍNODO

Conferencia de prensa de presentación del Documento de la Reunión pre-sinodal en preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

Esta mañana, a las 12,30, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha tenido lugar
Intervención de Sor Nathalie Becquart
"Una iglesia sinodal es una iglesia de escucha" Papa Francisco, (discurso del 17 de octubre de 2015.)

Llamada a servir en la animación de esta reunión pre-sinodal, he vivido esta semana en medio de los jóvenes
como una experiencia privilegiada para encontrar y escuchar a esta generación, una experiencia viva de
escucha del Espíritu Santo actuando en los corazones de estos 300 participantes tan diversos. Estoy muy
agradecida por el regalo que me ha sido dado de acompañarlos en este proceso de elaboración del
documento final.

He sido testigo de su implicación y participación activa en este proceso de intercambio y escritura que se les
propuso. Me impresionó la seriedad con que tomaron en serio el trabajo de reflexión y discernimiento que
condujo a la redacción de un documento con palabras fuertes, que refleja sus análisis, visiones, deseos,
convicciones, preguntas.

 Me impresionó, todavía más, la forma en que el Papa Francisco y la Secretaría General del Sínodo confiaron realmente en ellos abriendo un espacio de libertad de expresión y diálogo. Han sentido que les tomaban muy en serio y les consideraban plenamente responsables. Y se han movilizado con energía increíble y mucho talento. Me conmovió especialmente la forma en que han sido los actores y los verdaderos protagonistas de este encuentro, buscando dar lo mejor de sí mismos para aportar una contribución significativa a la preparación del sínodo de los obispos.

Como ellos, he tenido la sensación de vivir un momento histórico, un nuevo Pentecostés que ha dado a los
Participantes,  llegados de todas las naciones, la oportunidad de experimentar de una manera muy concreta la
unidad posible en la diversidad, la comunión en un sentir común, la universalidad de la Iglesia en el respeto de
las diferentes culturas. A través de esta dinámica de escuchar y compartir con respeto, hemos sido testigos de
la sorprendente aparición de convergencias muy fuertes en muchos temas y, al mismo tiempo, de la
sorprendente capacidad de esta generación de articular, como en un poliedro, diferentes acentos y
sensibilidades. Los jóvenes han expresado su alegría de caminar juntos en una iglesia inclusiva, abierta,
humana, orientada al mundo y con visión de futuro. También me conmovieron especialmente los testimonios
muy positivos de delegados no creyentes o de otras religiones que me dijeron cuánto se sintieron plenamente
acogidos.

Marcados por su encuentro con el Papa que dio la pauta a esta semana, los jóvenes han vivido estos días
como un anticipo del mundo de paz y hermandad con el que sueñan. Regresan con inmensa alegría, orgullo y
esperanza por haber experimentado de manera muy concreta y profética el rostro de la Iglesia a la que aspiran:
una iglesia auténtica, accesible, sencilla, creativa. Una iglesia audaz que asume el riesgo de unirse a ellos sin
temor, en el corazón de sus preguntas y realidades, y se atreve a darles todo el lugar que les corresponde. Una
iglesia sinodal donde todos caminan juntos, fieles y pastores, laicos, sacerdotes y consagrados, jóvenes y
ancianos, en la escucha y la acogida recíproca.

Salgo con la convicción fortalecida de que la sinodalidad es realmente la clave para evangelizar a los jóvenes
de hoy. Lo que han vivido durante la reunión pre-sinodal puede ser un modelo inspirador para la pastoral juvenil
en las iglesias locales. Creo que hemos vivido a través de esta iniciativa simbólicamente significativa un hito en
la preparación del sínodo de 2018, y tal vez incluso una nueva etapa en la recepción del Vaticano II, que estoy
segura dará frutos para este mundo y para la Iglesia. Sueño que este poderoso aliento de juventud pueda
resonar aquí en octubre y que los padres sinodales tengan oportunidades concretas de interacción con los
jóvenes durante el sínodo.

Ciertamente, los jóvenes esperan que los ancianos los guíen y acompañen, pero también tienen mucho que
ofrecernos como nos han enseñado esta semana. No temamos consultarlos e involucrarlos en las instancias de

decisiones en todos los niveles de la Iglesia. Sor Nathalie Becquart

ACCIÓN:
La presentación de Sor Nathalie Becquart  nos comunica energía para acercarnos al Sínodo.

 La presencia del Espíritu ha actuado y sigue actuando en los jóvenes del mundo, que buscan el bien y la verdad.




Hay algunos subrayados. Puedes añadir los tuyos y comentar tus impresiones.


martes, 13 de marzo de 2018

SÍNODO JÓVENES 8

    REZA Y COMPARTE JUVENIL

SÍNODO JÓVENES, PREPARACIÓN 8            

XV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA

Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional
DOCUMENTO PREPARATORIO (fragmento)


Elegir
Una vez reconocido e interpretado el mundo de los deseos y de las pasiones, el acto de decidir se convierte en ejercicio de auténtica libertad humana y de responsabilidad personal, siempre claramente situadas y por lo tanto limitadas. Entonces, la elección escapa a la fuerza ciega de las pulsiones, a las que un cierto relativismo contemporáneo termina por asignar el rol de criterio último, aprisionando a la persona en la volubilidad. Al mismo tiempo se libera de la sujeción a instancias externas a la persona y, por tanto, heterónomas, exigiendo asimismo una coherencia de vida.

Durante mucho tiempo en la historia, las decisiones fundamentales de la vida no fueron tomadas por los interesados directos; en algunas partes del mundo todavía es así, tal como se ha apuntado también en el capítulo I. Promover elecciones verdaderamente libres y responsables, despojándose de toda connivencia con legados de otros tiempos, sigue siendo el objetivo de toda pastoral vocacional seria. El discernimiento es en la pastoral vocacional el instrumento fundamental, que permite salvaguardar el espacio inviolable de la conciencia, sin pretender sustituirla (cfr. Amoris laetitia, 37).

La decisión debe ser sometida a la prueba de los hechos en vista de su confirmación. La elección no puede quedar aprisionada en una interioridad que corre el riesgo de mantenerse virtual o poco realista – se trata de un peligro acentuado en la cultura contemporánea –, sino que está llamada a traducirse en acción, a tomar cuerpo, a iniciar un camino, aceptando el riesgo de confrontarse con la realidad que había puesto en movimiento deseos y emociones. Otros movimientos interiores nacerán en esta fase: reconocerlos e interpretarlos permitirá confirmar la bondad de la decisión tomada o aconsejará revisarla. Por esto es importante “salir”, incluso del miedo de equivocarse que, como hemos visto, puede llegar a ser paralizante.

El discernimiento vocacional no se realiza en un acto puntual, aun cuando en la historia de cada vocación es posible identificar momentos o encuentros decisivos. Como todas las cosas importantes de la vida, también el discernimiento vocacional es un proceso largo, que se desarrolla en el tiempo, durante el cual es necesario mantener la atención a las indicaciones con las que el Señor precisa y específica una vocación que es exclusivamente personal e irrepetible. El Señor les pidió a Abraham y a Sara que partieran, pero sólo en un camino progresivo y no sin pasos en falso se aclaró cuál era la inicialmente misteriosa «tierra que yo te mostraré» (Gén 12,1). María misma progresa en la conciencia de su vocación a través de la meditación de las palabras que escucha y los eventos que le suceden, también los que no comprende (cfr. Lc 2,50-51).
El tiempo es fundamental para verificar la orientación efectiva de la decisión tomada. Como enseña cada página del texto bíblico, no hay vocación que no se ordene a una misión acogida con temor o con entusiasmo.

Acoger la misión implica la disponibilidad de arriesgar la propia vida y recorrer la vía de la cruz, siguiendo las huellas de Jesús, que con decisión se puso en camino hacia Jerusalén (cfr. Lc 9,51) para ofrecer su vida por la humanidad. Sólo si la persona renuncia a ocupar el centro de la escena con sus necesidades se abre el espacio para acoger el proyecto de Dios a la vida familiar, al ministerio ordenado o a la vida consagrada, así como para llevar a cabo con rigor su profesión y buscar sinceramente el bien común. En particular en los lugares donde la cultura está más profundamente marcada por el individualismo, es necesario verificar hasta qué punto las elecciones son dictadas por la búsqueda de la propia autorrealización narcisista y en qué grado, por el contrario, incluyen la disponibilidad a vivir la propia existencia en la lógica de la generosa entrega. Por esto, el contacto con la pobreza, la vulnerabilidad y la necesidad revisten gran importancia en los caminos de discernimiento vocacional. En lo que respecta a los futuros pastores, es oportuno examinar y promover el crecimiento de la disponibilidad a dejarse impregnar del “olor de las ovejas”.
En la base de discernimiento podemos identificar tres convicciones, muy arraigadas en la experiencia de cada ser humano releída a la luz de la fe y de la tradición cristiana. La primera es que el Espíritu de Dios actúa en el corazón de cada hombre y de cada mujer a través de sentimientos y deseos que se conectan a ideas, imágenes y proyectos. Escuchando con atención, el ser humano tiene la posibilidad de interpretar estas señales. La segunda convicción es que el corazón humano, debido a su debilidad y al pecado, se presenta normalmente divido a causa de la atracción de reclamos diferentes, o incluso opuestos. La tercera convicción es que, en cualquier caso, el camino de la vida impone decidir, porque no se puede permanecer indefinidamente en la indeterminación. Pero es necesario dotarse de los instrumentos para reconocer la llamada del Señor a la alegría del amor y elegir responder a ella.
Entre estos instrumentos, la tradición espiritual destaca la importancia del acompañamiento personal. Para acompañar a otra persona no basta estudiar la teoría del discernimiento; es necesario tener la experiencia personal en interpretar los movimientos del corazón para reconocer la acción del Espíritu, cuya voz sabe hablar a la singularidad de cada uno. El acompañamiento personal exige refinar continuamente la propia sensibilidad a la voz del Espíritu y conduce a descubrir en las peculiaridades personales un recurso y una riqueza.
Se trata de favorecer la relación entre la persona y el Señor, colaborando a eliminar lo que la obstaculiza. He aquí la diferencia entre el acompañamiento al discernimiento y el apoyo psicológico, que también, si está abierto a la trascendencia, se revela a menudo de fundamental importancia. El psicólogo sostiene a una persona en las dificultades y la ayuda a tomar conciencia de sus fragilidades y su potencial; el guía espiritual remite la persona al Señor y prepara el terreno para el encuentro con Él (cfr. Jn 3,29-30).
Los pasajes evangélicos que narran el encuentro de Jesús con las personas de su tiempo resaltan algunos elementos que nos ayudan a trazar el perfil ideal de quien acompaña a un joven en el discernimiento vocacional: la mirada amorosa (la vocación de los primeros discípulos, cfr. Jn 1,35-51); la palabra con autoridad (la enseñanza en la sinagoga de Cafarnaún, cfr. Lc 4,32); la capacidad de “hacerse prójimo” (la parábola del buen samaritano, cfr. Lc10,25-37); la opción de “caminar al lado” (los discípulos de Emaús, cfr. Lc 24,13-35); el testimonio de autenticidad, sin miedo a ir en contra de los prejuicios más generalizados (el lavatorio de los pies en la última cena, cfr. Jn 13,1-20).
En el compromiso de acompañar a las nuevas generaciones la Iglesia acoge su llamada a colaborar en la alegría de los jóvenes, más que intentar apoderarse de su fe (cfr. 2Cor 1,24). Dicho servicio se arraiga en última instancia en la oración y en la petición del don del Espíritu que guía e ilumina a todos y a cada uno.
  

GUÍA  DE  ACCIÓN


Lectura de  cada párrafo, reflexión sobre él.

Confrontación de  tu situación personal con lo que dice el Papa Francisco.

Cuida: La oración asidua, la Palabra de Dios, la frecuencia de la Eucaristía y Reconciliación.

Presencia de María Madre y Maestra.

Diálogo con el Padre, con el Hijo Jesús, con el Espíritu. 

Ofrecimiento.