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sábado, 1 de agosto de 2026

SE OYÓ UNA BRISA TENUE

 

REZA Y COMPARTE

 SE OYÓ UNA BRISA TENUE

ORACIÓN 09-08-26  XIX Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA: En el monte del Señor, Elías le busca. Nosotros le buscamos.

 Hoy oramos y abrimos el corazón para escucharle mejor. Nos disponemos a avivar la fe para reconocerle en las criaturas y en las personas.

Una brisa suave nos lleva a él. En el silencio vamos viendo lo brusco y no encontramos su presencia.

 La brisa suave nos lleva a él.

SILENCIO DE ATENCIÓN, DE CONFIANZA, DE ACOGIDA.

 

Lectura del primer libro de los Reyes (19,9a.11-13a):


En aquellos días, cuando Elías llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo: «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!»

Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hizo trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva.

 

GUÍA: Estamos con Elías. Dios se le va a manifestar.

 El huracán, el viento, el fuego, el terremoto, pero el Señor no estaba allí. Elías le descubre en la brisa suave.

 Hacemos el ejercicio de descubrirle, veamos la presencia de Dios ahí en la brisa suave.

Agradezcamos y vivamos con fe y esperanza el momento, las situaciones.

SILENCIO DE BÚSQUEDA, DE ESPERA, DE PRESENCIA.

 

SALMO

Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia

y danos tu salvación,

Voy a escuchar lo que dice el Señor:,

«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (9,1-5):

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

 

GUÍA: Pablo piensa en su pueblo, escogido por Dios y que ahora no le recibe. De él nació el Mesías.

 Siente la lejanía. Es cuestión de fe, de seguir su Palabra.

También nosotros somos elegidos, se nos manifiesta y a veces nos alejamos. Reconocemos nuestro pecado.

 SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PETICIÓN, DE PERDÓN

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,22-33):

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»

Él le dijo: «Ven.»

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.»

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.

Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»

 

GUÍA: Jesús se va solo a orar. Los discípulos van en la barca.

 De noche Jesús se les acerca: Ánimo,  soy yo, no tengáis miedo.

 Pedro quiere comprobarlo y le pide andar sobre el agua. Le falla la fe y empieza a hundirse. ¡Qué poca fe! Y le salva.

Ellos reconocen en Jesús al Hijo de Dios.

 Visualizamos el hecho y nos ponemos en lugar de Pedro. ¿ Cómo reaccionamos?

SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE FE, DE PETICIÓN.

 

REPASAMOS SENTIMIENTOS, LOS DESEOS, LAS CONTRADICCIONES.

INVOCAMOS A MARÍA PARA QUE NOS ACOMPAÑE Y FORTALEZCA.

PEDIMOS  AL ESPÍRITU SANTO SU PRESENCIA  Y LO QUE NOS FALTA.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN
DEL PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS

Tú señor que enciendes las estrellas

Tú que al sol le das su resplandor

Tú que cuidas del pájaro perdido

Que va buscando un nido guiado por tu amor

Tú que siembras rosas y trigales

Tú que al lirio vistes de esplendor

Nos proteges Señor con más cariño

Pues quieres más a un niño que al pájaro y la flor

 

Padre bueno, (Padre bueno)

Dios alegre, (Dios alegre)

Primavera y manantial (primavera)

Dios hermano, Dios amigo

Padre nuestro, celestial

Padre bueno, (Padre bueno)…

 

Tú Señor que velas por el pobre

Y al humilde das tu protección

Al que amas le ofreces un tesoro

Que vale más que el oro, le das tu corazón

Tú señor que alumbras mi camino

Tú que escuchas siempre mi oración

En tu amor pongo yo mi confianza

Renace mi esperanza, se acuna mi canción

Padre bueno, (Padre bueno)…

 

Fuente: Musixmatch

Compositores: Cesáreo Gabarain Azurmendi

https://www.youtube.com/watch?v=WeVKtM7GT_Y

viernes, 17 de julio de 2026

LEVADURA

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

LEVADURA

 

GUÍA DE ORACION 19-07-26  XVI Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA: Estamos en el grupo de gente que escucha a Jesús. Oímos lo que dice. Vamos a preparar el corazón para que reciba la Palabra con interés y amor. Vemos nuestro corazón dispuesto a recibirla y hacer que dé fruto. Le pedimos a Jesús nos enseñe cómo llevarla a la práctica.  El reino de los cielos es comparado con la semilla, la mostaza, la levadura. Al introducirse en la tierra y en la masa cambia todo y da fruto.  SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, AMBIENTACIÓN, ENCUENTRO.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,26-27):

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

 

GUÍA: Nos unimos al Espíritu para que nuestra oración sea filial y rica en apertura. Le pedimos nos enseñe a orar, como él quiere.  Que estemos listos para conocer sus llamadas y clamor hacia el Padre. SILENCIO DE ESCUCHA, DE FE Y DE MUCHA ESPERANZA.

 

SALMO

Sal 85,5-6.9-10.15-16a

R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente

Tú, Señor, eres bueno y clemente,

rico en misericordia, con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende la voz de mi súplica. R/.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.» R/.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí. R/.


 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-43):


En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?» Él les dijo: «Un enemigo lo ha hecho.» Los criados le preguntaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»»
Les propuso esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.»
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré los secretos desde la fundación del mundo.»
Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará sus ángeles y arrancarán de su reino a todos los corruptos y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su padre. El que tenga oídos, que oiga.»

 

GUÍA: Un enemigo echó cizaña en medio del trigo. Cuando apareció, le dijeron: ¿Quieres que la quitemos?.

El prefirió que crecieran juntos. A la hora de la siega las separéis. El señor espera y al final se separarán. Es un tiempo de convivencia y de oportunidad. Visualizamos las escenas y nos reconocemos entre la cizaña o el buen trigo. SILENCIO DE REFLEXIÓN, DE ORACIÓN, DE ACCIÓN.

 

REPASAMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE TRANSFORME LA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA QUE NOS ACOMPAÑE EN SU CAMINO DEL DÍA. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO SU PRESENCIA  Y CON JESÚS DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

https://www.youtube.com/watch?v=UTYPzXv93KI

jueves, 4 de junio de 2026

MES DE JUNIO J. 1

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

MES DE JUNIO J, 1

 

 

El mes de Junio está dedicado, en la Iglesia, al Corazón de Jesús. Vamos a recordarle y ofrecerle nuestro corazón. Oración y acción.

 

La encíclica “dilexit nos” del Papa Francisco nos ayuda en la reflexión, oración y acción.

 

 

Frases claves para entender la encíclica:

1.     «El símbolo del corazón expresa el amor de Jesucristo.»

2.     «Necesitamos recuperar la importancia del corazón en un mundo consumista.»

3.     «El corazón es el centro anímico y espiritual del ser humano.»

4.     «Sin el corazón, no hay sustancia en nuestras acciones.»

5.     «Las preguntas decisivas sobre nuestra existencia nos llevan a nuestro corazón.»

6.     «El hombre contemporáneo corre el riesgo de perder su centro.»

7.     «El corazón unifica y armoniza nuestra historia personal.»

8.     «El Corazón de Cristo es el núcleo viviente del primer anuncio.»

9.     «Jesús nos trata como amigos, no como esclavos.»

10.                          «El amor de Cristo se manifiesta en sus gestos y palabras.»

11.                          «La devoción al Corazón de Cristo es una relación personal con Él.»

    12.                          «El corazón humano es el lugar donde se encuentra la dignidad de cada persona.»

        13.                          «El amor divino de Cristo se expresa en su humanidad.»

       14.                          «La verdadera espiritualidad debe traducirse en acciones concretas de amor.»  

       15. <<<                    «La reparación implica un compromiso social y una transformación del corazón.»

 

ACCIÓN:

Dedicaremos momentos para reflexionar, oración y compromiso.

Que María nos acompañe en este camino. Que el Espíritu Santo nos ilumine y fortalezca.

 

 

lunes, 27 de abril de 2026

MES DE MARÍA AUXILIADORA

 


 REZA Y COMPARTE JUVENIL

MES DE MARÍA AUXILIADORA




 







Comienza el mes de María Auxiliadora. La tenemos presente y cada día ofrecemos una flor gesto de cariño para los que necesitan de nosotros.

Empezamos el mes de María Auxiliadora. Honremos a María con una flor de esfuerzo y cariño cada día, con un Ave María.

María en el día del buen Pastor te pedimos por los catequistas, evangelizadores, por las vocaciones. Envía operarios a la mies del mundo. Ave María.








Dedica cinco minutos a 

hablar con María Auxiliadora.


viernes, 24 de abril de 2026

SOY EL BUEN PASTOR

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

 SOY EL BUEN PASTOR

GUÍA DE ORACIÓN J 26-04-26,  IV Domingo de Pascua

 

GUÍA: Buenos días, Padre Dios. Nos has regalado un nuevo día. Aquí estamos para reconocerte en nosotros, en los demás, en la vida que hay en todas las criaturas del universo. Tú eres santo y nos llamas a la santidad. En esta oración te ofrecemos lo que somos. Enséñanos a orar, a amar como tú nos amas, a amarte sobre todas las cosas. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE CONFIANZA, DE ACCIÓN.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,20-25):

QUERIDOS hermanos:
Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien,
eso es una gracia de parte de Dios.
Pues para esto habéis sido llamados,
porque también Cristo padeció por vosotros,
dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca.
Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban;
sufriendo no profería amenazas;
sino que se entregaba al que juzga rectamente.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño,
para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.
Con sus heridas fuisteis curados.
Pues andabais errantes como ovejas,
pero ahora os habéis convertido
al pastor y guardián de vuestras almas.

 

GUÍA: Con sus heridas fuisteis curados. Gracias Jesús por tu amor generoso y entregado. Nos acercamos a tu misericordia y te reconocemos como Señor, y hermano. Que aprendamos a actuar como hermanos para los otros, como hijos para el Padre. En nuestro silencio hacemos ejercicio de visualización, de activar los sentimientos que pones en el corazón. SILENCIO DE FE, DE PRESENCIA, DE COMPAÑÍA.

 

SALMO

Sal 22,1-3a.3b-4.5

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,

enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

EN aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

 

GUÍA: Jesús, eres el pastor que lleva adelante el rebaño. Nos conduces a buenos pastos y buscas el bien para cada uno. Que seamos fieles a tus cuidados y colaboremos en el bien. Que te reconozcamos como entrada para llegar al Padre y llegar a los hermanos especialmente los que nos necesitan. Que venga tu reino. SILENCIO DE CERCANÍA, DE ENCUENTRO, DE ACCIÓN.

 

RECOGEMOS LA SÍNTESIS DE NUESTRA ORACIÓN: UNA FRASE PARA RECORDAR.

PRESENCIA, FE, AGRADECIMIENTO, RESPUESTA.           

INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE, PARA QUE NOS ACOMPAÑE EN EL CAMINO.

CON JESÚS NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.

 

Al redil del cielo se entra por la puerta,

si es por otra parte, eres un ladrón. 

 

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.

 

El que viene hacia mí tendrá vida abundante;

yo mi vida entregaré por las reses del redil. 

 

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.

 

También tengo otras ovejas que no son de este aprisco;

a ellas debo apacentar, y ellas oirán mi voz.

 

Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas,

y todas las del redil me conocen a mí.

Del redil la puerta soy, dejo entrar a mis ovejas;

ellas conocen mi voz, es la voz de su Pastor.


https://padreeduardosanzdemiguel.blogspot.com/2013/04/musica-para-hoy_21.html

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sábado, 28 de marzo de 2026

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR




REZA Y COMPARTE JUVENIL

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

GUÍA ORACIÓN J 29-03-26 Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

 

GUÍA: Hoy Domingo de Ramos. Dia en que Jesús entra en Jerusalén montado en un borrico y los discípulos con la gente le aclaman como rey. De la estirpe de David cumple la promesa hecha a David. Las aclamaciones se extienden y es un día de gloria. La liturgia presenta también la Pasión. Se ve cuan poco duró la gloria y es condenado a muerte. Estamos como participantes del gozo y también de la muerte. SILENCIO DE ADMIRACIÓN DE AMBAS REALIDADES, LAS CONTEMPLAMOS Y NOS SENTIMOS PERSONAJES ACTIVOS. ¿DÓNDE NOS ENCONTRAMOS?

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

 

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

GUÍA: Se rebajó hasta someterse incluso a la cruz.  Ofrece su sacrificio al Padre y él lo eleva por encima de todo lo creado. Pedimos el don de la fe y acogemos a Jesús, hermano nuestro, y don de reparación de todos los pecados. Con toda la humanidad elevamos nuestra oración al Padre, al Hijo y al Espíritu. SILENCIO DE DOLOR POR LAS CULPAS Y OMISIONES, DE AGRADECIMIENTO, Y DE GLORIA POR SU VICTORIA SOBRE LA MUERTE.

 

 

SALMO

Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24

 

R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

 

Al verme, se burlan de mí,

hacen visajes, menean la cabeza:

«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;

que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.

 

Me acorrala una jauría de mastines,

me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y los pies,

puedo contar mis huesos. R/.

 

Se reparten mi ropa,

echan a suertes mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

 

Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo;

temedlo, linaje de Israel. R/.

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

 

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

S. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»

C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»

C. Él contestó:

+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.»»

C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

S. «¿Soy yo acaso, Señor?»

C. Él respondió:

+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»

C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»

C. Él respondió:

+ «Tú lo has dicho.»

C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»

C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:

+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»

C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.

C. Entonces Jesús les dijo:

+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: «Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»

C. Pedro replicó:

S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»

C. Jesús le dijo:

+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»

C . Pedro le replicó:

S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »

C. Y lo mismo decían los demás discípulos.

C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»

C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:

+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»

C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:

+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»

C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»

C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»

C. Después se acercó a Jesús y le dijo:

S. «¡Salve, Maestro!»

C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

+ «Amigo, ¿a qué vienes?»

C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:

+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»

C. Entonces dijo Jesús a la gente:

+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»

C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:

S. «Éste ha dicho: «Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.»»

C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:

S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»

C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:

S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»

C. Jesús le respondió:

+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»

C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:

S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»

C. Y ellos contestaron:

S. «Es reo de muerte.»

C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:

S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»

C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:

S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»

C. Él lo negó delante de todos, diciendo:

S. «No sé qué quieres decir.»

C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:

S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»

C. Otra vez negó él con juramento:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:

S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»

C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:

S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»

C. Pero ellos dijeron:

S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»

C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:

S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»

C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Jesús respondió:

+ «Tú lo dices.»

C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:

S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»

C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»

C. Ellos dijeron:

S. «A Barrabás.»

C. Pilato les preguntó:

S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»

C. Contestaron todos:

S. «Que lo crucifiquen.»

C. Pilato insistió:

S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. «¡Que lo crucifiquen!»

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:

S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»

C. Y el pueblo entero contestó:

S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:

S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:

S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»

C. (Es decir:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:

S. «A Elías llama éste.»

C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:

S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:

S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: «A los tres días resucitaré.» Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: «Ha resucitado de entre los muertos.» La última impostura sería peor que la primera.»

C. Pilato contestó:

S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»

C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

 

GUÍA: Estamos en la lectura de la Pasión según San Mateo. La gloria de la entrada a Jerusalén se ha pasado y después de la institución de la Eucaristía Jesús sale para el Huerto de los Olivos. Se sucede el Prendimiento, el juicio, las burlas, la condena, la muerte. Le acompañamos  en el camino del Calvario y nos sentimos pecadores arrepentidos de nuestros pecados. SILENCIO DE COMPASIÓN, PERDÓN, GRACIAS.

 

RECOGEMOS NUESTROS SENTIMIENTOS, NUESTRA FE, ARREPENTIMIENTO. PEDIMOS PERDÓN POR NUESTROS PECADOS Y LOS DE TODO EL MUNDO.

 

ACOMPAÑAMOS A MARÍA QUE SUFRE CON JESÚS Y SE UNE A LA REDENCIÓN.

 

PRESENTAMOS AL PADRE, EL SACRIFICIO DE JESÚS. AGRADECEMOS EL PERDÓN  PARA TODOS.

 

CANTAMOS

DOLOROSA


DOLOROSA, DE PIE JUNTO A LA CRUZ,
TÚ CONOCES NUESTRAS PENAS,
PENAS DE UN PUEBLO QUE SUFRE,
TÚ CONOCES NUESTRAS PENAS,
PENAS DE UN PUEBLO QUE SUFRE.


1. Dolor de los cuerpos que sufren enfermos,
El hambre de gentes que no tienen pan,



Silencio de aquellos que callan por miedo,
La pena del triste que está en soledad.

2. El drama del hombre que fue marginado,
Tragedia de niños que ignoran reír,
La burda comedia de huecas promesas,
La farsa de muertos que deben vivir.

3. Dolor en los hombros sin tregua oprimidos,
Cansancio de brazos en lucha sin fin,
Cerebros lavados a base de “slogans”,
El rictus amargo del pobre infeliz.

4. El llanto de aquellos que suman fracasos,
La cruz del soldado que mata el amor,
Pobreza de muchos sin libro en las manos,
Derechos del hombre truncados en flor

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