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sábado, 1 de agosto de 2026

SE OYÓ UNA BRISA TENUE

 

REZA Y COMPARTE

 SE OYÓ UNA BRISA TENUE

ORACIÓN 09-08-26  XIX Domingo del Tiempo Ordinario

 

GUÍA: En el monte del Señor, Elías le busca. Nosotros le buscamos.

 Hoy oramos y abrimos el corazón para escucharle mejor. Nos disponemos a avivar la fe para reconocerle en las criaturas y en las personas.

Una brisa suave nos lleva a él. En el silencio vamos viendo lo brusco y no encontramos su presencia.

 La brisa suave nos lleva a él.

SILENCIO DE ATENCIÓN, DE CONFIANZA, DE ACOGIDA.

 

Lectura del primer libro de los Reyes (19,9a.11-13a):


En aquellos días, cuando Elías llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo: «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!»

Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hizo trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva.

 

GUÍA: Estamos con Elías. Dios se le va a manifestar.

 El huracán, el viento, el fuego, el terremoto, pero el Señor no estaba allí. Elías le descubre en la brisa suave.

 Hacemos el ejercicio de descubrirle, veamos la presencia de Dios ahí en la brisa suave.

Agradezcamos y vivamos con fe y esperanza el momento, las situaciones.

SILENCIO DE BÚSQUEDA, DE ESPERA, DE PRESENCIA.

 

SALMO

Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia

y danos tu salvación,

Voy a escuchar lo que dice el Señor:,

«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (9,1-5):

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

 

GUÍA: Pablo piensa en su pueblo, escogido por Dios y que ahora no le recibe. De él nació el Mesías.

 Siente la lejanía. Es cuestión de fe, de seguir su Palabra.

También nosotros somos elegidos, se nos manifiesta y a veces nos alejamos. Reconocemos nuestro pecado.

 SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PETICIÓN, DE PERDÓN

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,22-33):

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»

Él le dijo: «Ven.»

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.»

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.

Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»

 

GUÍA: Jesús se va solo a orar. Los discípulos van en la barca.

 De noche Jesús se les acerca: Ánimo,  soy yo, no tengáis miedo.

 Pedro quiere comprobarlo y le pide andar sobre el agua. Le falla la fe y empieza a hundirse. ¡Qué poca fe! Y le salva.

Ellos reconocen en Jesús al Hijo de Dios.

 Visualizamos el hecho y nos ponemos en lugar de Pedro. ¿ Cómo reaccionamos?

SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE FE, DE PETICIÓN.

 

REPASAMOS SENTIMIENTOS, LOS DESEOS, LAS CONTRADICCIONES.

INVOCAMOS A MARÍA PARA QUE NOS ACOMPAÑE Y FORTALEZCA.

PEDIMOS  AL ESPÍRITU SANTO SU PRESENCIA  Y LO QUE NOS FALTA.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN
DEL PADRE NUESTRO.

 

CANTAMOS

Tú señor que enciendes las estrellas

Tú que al sol le das su resplandor

Tú que cuidas del pájaro perdido

Que va buscando un nido guiado por tu amor

Tú que siembras rosas y trigales

Tú que al lirio vistes de esplendor

Nos proteges Señor con más cariño

Pues quieres más a un niño que al pájaro y la flor

 

Padre bueno, (Padre bueno)

Dios alegre, (Dios alegre)

Primavera y manantial (primavera)

Dios hermano, Dios amigo

Padre nuestro, celestial

Padre bueno, (Padre bueno)…

 

Tú Señor que velas por el pobre

Y al humilde das tu protección

Al que amas le ofreces un tesoro

Que vale más que el oro, le das tu corazón

Tú señor que alumbras mi camino

Tú que escuchas siempre mi oración

En tu amor pongo yo mi confianza

Renace mi esperanza, se acuna mi canción

Padre bueno, (Padre bueno)…

 

Fuente: Musixmatch

Compositores: Cesáreo Gabarain Azurmendi

https://www.youtube.com/watch?v=WeVKtM7GT_Y

viernes, 17 de abril de 2026

DIOS JUZGA IMPARCIALMENTE

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

DIOS JUZGA IMPARCIALMENTE

GUÍA DE ORACIÓN J 19-04-26 III Domingo de Pascua

 

GUÍA: Dios juzga imparcialmente. Este título nos hace comprender lo que Dios hace. Para él todo es luz y conoce plenamente el corazón humano. En silencio nos preparamos para la oración y reconocemos nuestro estado, los momentos buenos y los malos. Lo que necesitamos. SILENCIO DE ILUMINACIÓN, BÚSQUEDA, DECISIÓN.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,17-21):

 

QUERIDOS hermanos:

Puesto que podéis llamar Padre al que juzga imparcialmente según las obras de cada uno, comportaos con temor durante el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.

 

GUÍA: Por medio de Jesucristo habéis sido liberados de lo inútil, habéis creído y habéis puesto vuestra esperanza en Dios.  Esta apreciación cae suavemente sobre nosotros  y nos da fuerza para adherirnos a una fe más verdadera. Jesús, enséñanos a orar, a conocer tu Palabra, a ponerla en práctica. SILENCIO DE COMPRENSIÓN, DE UNIÓN, DE PETICIÓN.

 

SALMO

Sal 15,1-2.5.7-8.9-10.11

 

R/. Señor, me enseñarás el sendero de la vida

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,

mi suerte está en tu mano. R/.

 

Bendeciré al Señor, que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré. R/.

 

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa esperanzada.

Porque no me abandonarás en la región de los muertos,

ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

 

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha. R/.

 

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):

 

AQUEL mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios;

iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:

«¿Qué?».

Ellos le contestaron:

«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:

«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

GUÍA: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída” Son esos dos discípulos que caminan tristes y desanimados. Jesús les ha levantado el ánimo y le invitan a quedarse en su casa. Le reconocen en la bendición y reparto del pan. Jesús también nosotros te decimos: Quédate con nosotros. Haz que te reconozcamos y seamos transformados por tu presencia. SILENCIO DE ATENCIÓN, DE ACOGIDA, DE COMPARTIR.

 

 RECOGEMOS LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE LOS HAGA REALIDAD.

 

INVOCAMOS A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS,  HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL DON DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…

 

CANTAMOS:

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó

La muerte dónde está la muerte?
Dónde está mi muerte?
Dónde su victoria?

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó

Thanks be given to God, the Father
Who brought us to the Kingdom
Where all can live in love

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó

Alegría, alegría hermanos
Que si hoy nos queremos
Es que resucitó

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó

We live for the Lord, we die for the Lord
We sing of the Lord
Alleluia!

Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó
Aleluya

https://www.youtube.com/watch?v=G933BRTDTTY

Fuente: LyricFind

Autores de la canción: Francisco Arguello

Letra de Resucitó © Sony/ATV Music Publishing LLC