Reza y Comparte Juvenil. Guía de Oración. INICIO

Blog de ORACIÓN JUVENIL. Si eres creyente, encuéntrate con Dios cada día. Si no lo eres, búscalo y Él te encontrará. Puedes comentar tus impresiones.

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viernes, 10 de mayo de 2019

SOMOS TUYOS



REZA Y COMPARTE JUVENIL

SOMOS TUYOS…

GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL 12-05-19

GUÍA: Somos tuyos. Abrimos el corazón a tu presencia y cercanía. Somos tuyos como hijos muy amados. Somos tuyos y te reconocemos Padre y Hermano. Guarda nuestra alma en la paz, ilumina nuestra existencia para que podamos iluminar a otros. Guárdanos en el amor generoso y humilde. Espíritu Santo, enséñanos a orar, a ser disponibles para la misión de cada día. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PETICIÓN, DE AMOR.

Lectura del libro del Apocalipsis (7,9.14b-17):

Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y uno de los ancianos me dijo: «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.

GUÍA: Vi una muchedumbre inmensa delante del trono y del cordero… los liberados por la sangre del cordero. El cordero, Jesús, purifica a la multitud. Admiramos su victoria y nos sentimos salvados junto con ellos. En Jesús, sentimos la liberación y la paz. La multitud y cada uno experimentamos  el amor del Padre, la donación del Hijo, Jesús, y la santidad del Espíritu. La visualizamos en nosotros/as. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE AGRADECIMIENTO, DE UNIÓN.

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,27-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

GUÍA:  Mis ovejas escuchan mi voz… nadie las arrebatará de mi mano. Escuchamos esta voz y la interiorizamos, constatamos el amor de Jesús que da la vida por las ovejas. Jesús, estamos aquí, llamados y escogidos por ti. Atraídos a la oración y a tu presencia. El Padre y tú, con el Espíritu nos acogéis en el amor y queréis que seamos testigos de ese amor. SILENCIO DE ESCUCHA, INTERIORIZACIÓN, MISIÓN.

RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN, SINTETIZAMOS EN UNA FRASE PARA RECORDAR.

ADMIRAMOS, AGRADECEMOS, AMAMOS, NOS SENTIMOS ENVIADOS.

INVOCAMOS  A MARÍA, MADRE Y AMIGA.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE: PADRE NUESTRO

CANTAMOS
 ¡ Qué mañana de Luz !

¡ Qué mañana de luz recién amanecida!
Resucitó  Jesús y nos llamó a la vida

Despertad es hora de nacer,
es hora de vivir la vida nueva,
la Gracia del Señor.

No lloréis, en la boca un cantar
y un puesto para el gozo y la Esperanza
en cada corazón.

Caminad al viento de la Fe,
sembrando de ilusión vuestro sendero,
 viviendo del Amor

No temáis: Cristo nos salvo,
 la muerte ya no hiere a sus amigos,
Jesús resucitó



sábado, 27 de abril de 2019

DIOS MISERICORDIOSO


REZA Y COMPARTE JUVENIL


DIOS MISERICORDIOSO

GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL  28-04-19

GUÍA: Este domingo 2º de Pascua, fue dedicado a la Divina Misericordia, por San Juan Pablo  II. “Sus llagas nos han curado”. La misericordia se manifiesta en el perdón de los pecados y en su bondad para con nosotros. Digamos con Tomás: Señor mío y Dios mío. Contemplemos sus llagas. Que su misericordia quede impresa en nosotros. SILENCIO CONTEMPLATIVO, CREYENTE, MISERICORDIOSO

Del libro de los Hechos de los apóstoles (5,12-16):

Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor. La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno. Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.

GUÍA: Hacían muchos signos y prodigios para el pueblo. Se reunían en un mismo Espíritu. La fuerza de Jesús resucita, cohesiona los corazones y voluntades. Los creyentes  aumentan. Hoy nos toca a nosotros hacer signos, el signo del amor, vivir en un mismo Espíritu que una a todos los cristianos, a las familias, a los grupos. Nuestra fe tiene que atraer a otros, para que Jesús sea reconocido en nuestro mundo. Pedimos que se manifieste y nos transforme según su modelo. SILENCIO DE FE, DE UNIÓN, DE ENVÍO.


  Del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados! quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» 

Contestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!» 

Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre.

GUÍA: Paz a vosotros. Como el Padre me envió, así yo os envío, dice Jesús. Jesús se aparece a los discípulos y les da su paz, les ofrece también su acción y compañía. Junto a él, nos sentimos pacificados y enviados a la misión que le dio el Padre. Tomás quiere verlo, palpar. Ante la nueva visita de Jesús y su recriminación por la falta de fe, exclama: ¡Señor mío y Dios mío!. Para nosotros se repite la visita, el saludo de la paz, el envío a la misión y quizás la poca fe. ¿Nos sentimos identificados con Tomás? ¿Decimos con él: Señor mío y Dios mío? SILENCIO DE VISIÓN, DE ESCUCHA, DE FE.

 RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN, LA PRESENTAMOS EN UNA FRASE Y LA REPETIMOS A LO LARGO DEL DÍA.

CONTEMPLAMOS, AGRADECEMOS, OFRECEMOS

INVOCAMOS A MARÍA, MADRE DE ORACIÓN

NOS DIRIGIMOS AL PADRE Y AL ESPÍRITU CON LAS PALABRAS DE JESÚS: PADRE NUESTRO

CANTAMOS

Cristo nos da la libertad (Erdozaín)

Cristo nos da la libertad,
Cristo nos da la salvación,
Cristo nos da la esperanza,
Cristo nos da el amor.

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontraré;
cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.

Cuando sepa perdonar de corazón, tendré perdón;
cuando suga los caminos del amor, veré al Señor.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.

Cuando siembre la alegría y la amistad, vendrá el Amor;
cuando viva en comunión con los demás, seré de Dios.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.