Reza y Comparte Juvenil. Guía de Oración. INICIO

Blog de ORACIÓN JUVENIL. Si eres creyente, encuéntrate con Dios cada día. Si no lo eres, búscalo y Él te encontrará. Puedes comentar tus impresiones.

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lunes, 2 de marzo de 2020

POESÍA RCJ Cuaresma 2020


REZA Y COMPARTE JUVENIL
POESÍA

Cuaresma 2020 de María Navarro nos presenta un camino para la Cuaresma. La palabra Cuaresma tiene que ver con cuarenta días. Es el tiempo de preparación a la Pascua de Jesús, su muerte y resurrección. Los cristianos procuramos mejorar y fortalecer la fe y la convivencia, el amor mutuo.
 A ver si te gusta lo que dice María  Navarro.


CUARESMA -2020
Comenzamos la Cuaresma
tiempo de reconversión,
porque siempre es necesario
renovar el corazón,
desprenderlo de las cosas,
que le hacen de "prisión".
El polvillo del camino
nos impide ver mejor
lo bello de las personas
de cualquier pueblo o nación.

A veces nuestros criterios
son mezquinos y egoístas.
No aceptamos al hermano
que piensa cosas distintas.
Nos creemos los mejores
y los que sabemos más,
y no hacemos el esfuerzo
de pensar en los demás.

Por eso en este tiempo
es necesario mirar
si algo de estos defectos
lo  podemos arreglar.
Ponernos ante el Señor
que camina a nuestro lado
y preguntarle sin más:
Señor, tú que miras mi interior
¿en qué tengo que cambiar?

Ayúdame a descubrir
aquello que es más urgente
para que trabaje siempre
en hacer bien a la gente.
Quiero vivir cada día
agradeciendo tu amor,
el regalo de mi vida,
mi familia y mis amigos.
GRACIAS POR TODO, SEÑOR.
María


¿Qué te parece? Conectar con Jesús y mejorar como persona es una buena idea.
Haz tu reflexión y escríbela. Si quieres nos la mandas por email o en los comentarios.


miércoles, 26 de febrero de 2020

PAPA FRANCISCO Cuaresma 20



REZA Y COMPARTE JUVENIL

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2020. 
 

Desde Reza y Comparte Juvenil os presentamos el mensaje del Papa Francisco. Lo distribuimos en varios momentos para facilitar la lectura y reflexión.


 
«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20)

Queridos hermanos y hermanas: 

El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

El Misterio pascual, fundamento de la conversión
La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En éste se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.
Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren. 

Urgencia de conversión

Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene.
De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad.
Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.


Planteamos nuestra Cuaresma con oración, reconciliación,  encuentro con Dios y los hermanos. Buena Cuaresma.