Reza y Comparte Juvenil. Guía de Oración. INICIO

Blog de ORACIÓN JUVENIL. Si eres creyente, encuéntrate con Dios cada día. Si no lo eres, búscalo y Él te encontrará. Puedes comentar tus impresiones.

viernes, 18 de octubre de 2019

NUESTRO AUXILIO... EL SEÑOR



REZA Y COMPARTE JUVENIL

NUESTRO  AUXILIO... EL SEÑOR

GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL 20-10-19

GUÍA: Comenzamos nuestra oración. Es el Domund, día de las Misiones. Nuestra misión eres tú y nuestros hermanos. Ante ti, Señor,  nos sentimos llamados, atraídos y amados. Día a día, nos ponemos en tu presencia y reconocemos tu amor de padre. Te presentamos nuestros fallos y te pedimos perdón en cuanto amor nos falta hacia ti y hacia los hermanos . Necesitamos fortaleza en el camino de tu sabiduría, de tus leyes y deseos. Nuestro auxilio eres tú. Tú el que sustentas nuestro ser, y llevas a buen término cuanto emprendemos. SILENCIO DE TOMA DE CONCIENCIA, DE ESCUCHA, DE ESPERANZA.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,14–4,2):

QUERIDO hermano:
Permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.
Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.
Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino:
proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

GUÍA: También nosotros conocemos las Escrituras, no siempre nos dejamos educar por ellas. En este día de las Misiones, atentos a tu Palabra, Señor, queremos actuar en verdad, proclamar tu mensaje con la vida y dar testimonio de nuestra fe y nuestra esperanza. Que tu brazo de Padre nos rodee y defienda del mal. SILENCIO DE RECONOCIMIENTO, DE PERDÓN, DE PETICIÓN.

Del santo evangelio según san Lucas (18,1-8):

En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.
En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.
Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».
Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

GUÍA: Jesús con esta parábola nos presenta a la viuda que pide justicia, y el  juez  le concede la justicia, después de mucha insistencia. ¿Nos parecemos en algo? ¿En nuestro mundo sucede esto?.¿Qué  hacemos nosotros?
Padre, Dios, acudimos a tu bondad y misericordia. Imploramos, clamamos, ¡Cuántas veces lo hacemos y lo hace esta humanidad de la que formamos parte!. Los males nos abruman: Hambre, guerra, violencia, enfermedad, desamor, injusticia. Mira nuestro mundo y transfórmalo por tu gracia. Cuenta con nuestro granito de arena para conseguir un mundo más humano y digno de ti. Que nos sintamos en misión contigo y con toda la Iglesia. SILENCIO DE PRESENCIA, DE AMOR, DE MISIÓN.

RECOGEMOS LA ORACIÓN HECHA: UNA FRASE PARA RECORDAR.

PRESENCIA, ACOGIDA, AGRADECIMIENTO, COMPROMISO.

INVOCAMOS A MARÍA MADRE EDUCADORA DE LA FE.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO


CANTAMOS

Bautizados y enviados, somos la Iglesia de Cristo en misión. En el mundo, nuestros brazos, son el abrazo que viene del Señor.
Que donde haya odio ponga amor, dónde hay guerra lleve paz. Que donde haya hambre sea el pan de la prosperidad. Que donde haya muros seamos puentes de fraternidad. Donde habite el miedo seamos fe, fuerza en la adversidad.
Bautizados y enviados, somos la Iglesia de Cristo en misión. En el mundo, nuestros brazos, son el abrazo que viene del Señor.
Que mi corazón no sea de piedra ante el mundo y su dolor. Que mi voz se eleve fuerte ante cualquier opresión. Que busquemos siempre la justicia y el Reino de Dios. Que el amor y el Evangelio muevan nuestro corazón.
Bautizados y enviados, somos la Iglesia de Cristo en misión. En el mundo, nuestros brazos, son el abrazo que viene del Señor. 

jueves, 17 de octubre de 2019

PAPA FRANCISCO: DOMUND 3, 19

  
REZA Y COMPARTE JUVENIL

PAPA FRANCISCO: DOMUND  3, 19

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2019
Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo
Fragmento 3

Querido/a  joven, tienes aquí  la tercera parte del mensaje del Papa Francisco  para el día del Domund, día de las misiones. Nos presenta la repercusión del envío a algunos sectores de nuestro mundo.
Hace un reflexión sobre la región Panamazónica. El mensaje de Cristo Salvador llega a todos los pueblos, llamándolos a crecer en el respeto por la dignidad del hombre y de la mujer. Los acoge por el Bautismo en la adopción de hijos de Dios.
Confía a María la misión de la Iglesia.
Agradece el apoyo misionero de cada cristiano y de las instituciones creadas con esta finalidad.
Bendice a los misioneros y misioneras que entregan su vida generosamente a la causa de Jesús.


La coincidencia providencial con la celebración del Sínodo especial de los obispos para la región Panamazónica me lleva a destacar que la misión confiada por Jesús, con el don de su cerrada en sí misma y ningún pueblo se quede aislado, sino que se abran a la comunión universal de la fe. Que nadie se quede encerrado en el propio yo, en la espíritu, sigue siendo actual y necesaria también para los habitantes de esas tierras. 

Un Pentecostés renovado abre las puertas de la Iglesia para que ninguna cultura permanezca autorreferencialidad de la propia pertenencia étnica y religiosa. La pascua de Jesús rompe los estrechos límites de mundos, religiones y culturas, llamándolos a crecer en el respeto por la dignidad del hombre y de la mujer, hacia una conversión cada vez más plena a la verdad del Señor resucitado que nos da a todos la vida verdadera.

A este respecto, me vienen a la mente las palabras del papa Benedicto XVI al comienzo del encuentro de obispos latinoamericanos en Aparecida, Brasil, en el año 2007, palabras que deseo aquí recordar y hacer mías: «¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. Ha significado también haber recibido, con las aguas del bautismo, la vida divina que los hizo hijos de Dios por adopción; haber recibido, además, el Espíritu Santo que ha venido a fecundar sus culturas, purificándolas y desarrollando los numerosos gérmenes y semillas que el Verbo encarnado había puesto en ellas, orientándolas así por los caminos del Evangelio. [...] 

El Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura. La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado» (Discurso en la Sesión inaugural, 13 mayo 2007).

Confiemos a María, nuestra Madre, la misión de la Iglesia. La Virgen, unida a su Hijo desde la encarnación, se puso en movimiento, participó totalmente en la misión de Jesús, misión que a los pies de la cruz se convirtió también en su propia misión: colaborar como Madre de la Iglesia que en el Espíritu y en la fe engendra nuevos hijos e hijas de Dios.

Quisiera concluir con unas breves palabras sobre las Obras Misionales Pontificias, ya propuestas como instrumento misionero en la  Maximum illud. Las OMP manifiestan su servicio a la universalidad eclesial en la forma de una red global que apoya al Papa en su compromiso misionero mediante la oración, alma de la misión, y la caridad de los cristianos dispersos por el mundo entero. Sus donativos ayudan al Papa en la evangelización de las Iglesias particulares (Obra de la Propagación de la Fe), en la formación del clero local (Obra de San Pedro Apóstol), en la educación de una conciencia misionera de los niños de todo el mundo (Obra de la Infancia Misionera) y en la formación misionera de la fe de los cristianos (Pontificia Unión Misional). Renovando mi apoyo a dichas obras, deseo que el Mes Misionero Extraordinario de Octubre 2019 contribuya a la renovación de su servicio a mi ministerio misionero.

A los misioneros, a las misioneras y a todos los que en virtud del propio bautismo participan de algún modo en la misión de la Iglesia, les envío de corazón mi bendición.


Si has llegado hasta aquí, estás motivado para acercarte y participar en la labor misionera.
No lo olvides, por el Bautismo, tú eres misión, yo soy misión.  
 No faltes a la cita. Es el tiempo de los jóvenes. ¿Qué puedes hacer? Un gesto cada día.
                          https://www.youtube.com/watch?v=LBg24Hce48Y




lunes, 14 de octubre de 2019

"SIGNOS DE VIDA"


REZA Y COMPARTE JUVENIL
POESÍA


Signos, señales de vida.
Nos lleva a situaciones o momentos en que descubrimos la presencia de Dios en nuestro mundo.
 María Navarro  habla de “Signos de Vida”. En cada estrofa se fija en un aspecto.
¿Cuál te gusta más?


"SIGNOS DE VIDA"

Cada día sale el sol,
y comienza a trabajar,
dando luz, dando calor
por allí por donde va.

Cada día es un regalo
preparado con amor,
por quien creó las estrellas
la luna y el resplandor.

Todo aquello que respira
es un don del Creador.
Cada corazón que ama,
en su vida lleva a Dios.

Nuestro mundo necesita
más cariño, más perdón
más recordar que sus vidas
no son suyas, son de Dios.

Quien le echa de su casa
su vida acabará mal
porque solo en El reside
nuestra gran FELICIDAD.

Anunciemos a este mundo
nuestra única VERDAD:
"Jesús es el Camino,
la Paz y la Libertad,
quien escucha su Palabra
su corazón cambiará."

Donde había egoísmo,
habrá generosidad,
donde habite el rencor
el perdón lo sanará.

Donde aparezca la envidia,
el amor la quitará.
Donde se halle la mentira
la borrará la Verdad.
 
Porque el mal sólo se vence
a base de hacer el bien,
y quien lo busca lo halla
porque Dios habita en él.

Sembremos estas semillas
que algún día crecerán,
haciendo que en este mundo
brote la Felicidad.

María

COMENTA
Fíjate en una estrofa y comenta lo que te dice, si estás de acuerdo y si es Signo, ¿Tiene algún significado que nos interese?


viernes, 11 de octubre de 2019

HASTA LLEVAR CADENAS



REZA Y COMPARTE JUVENIL

HASTA  LLEVAR  CADENAS

GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL 13-10-19

GUÍA: Estamos aquí, Padre. Venimos del camino de la vida. Ahora tu silencio y tu presencia nos llenan de ti, de  tu misericordia y de tu amor. En el silencio te reconocemos como Padre, te amamos como  Hijo, te esperamos como Espíritu que conforta y transforma. Quieres nuestro bien y nuestra alegría. Ser felices nos atrae y tú nos sacias con tu felicidad. Deja que nuestra sed se sacie en ti, en tu amor. SILENCIO DE FE, DE ESPERANZA, DE AMOR.

 De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (2,8-13):
Querido hermano:
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre ¡os muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.
Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.
Es palabra digna de crédito: Pues si morimos con él, también viviremos con él;
si perseveramos, también reinaremos con él;
si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel,
porque no puede negarse a sí mismo.

GUÍA: Jesús resucitado, sigues presente en nuestro mundo. Fortaleces a los que se  entregan  a ti. Pablo habla de que lleva cadenas como un malhechor, extendiendo tu palabra. Una Palabra que no está encadenada. Interiorizamos su persecución y la libertad de la Palabra. Jesús, vive en nosotros y que nos unamos a ti y tu Palabra para permanecer fieles al Padre. SILENCIO DE  CONFIANZA, DE ESCUCHA Y FIEL.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,11-19):

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».
Al verlos, les dijo:
«Id a presentaros a los sacerdotes».
Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.
Este era un samaritano.
Jesús, tomó la palabra y dijo:
«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?».
Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

GUÍA: Diez leprosos piden la curación. Sólo uno vuelve agradecido. Alaba a Dios por su transformación. Jesús se extraña de que haya vuelto solo. Le manda levantarse. ¿Has pedido la curación, el perdón de las culpas? Que podamos escuchar a Jesús sus palabras: Levántate, continúa la vida, tu fe te ha salvado. Lo visualizamos ante Jesús. Agradecemos su don. SILENCIO DE PETICIÓN, FE, AGRADECIMIENTO,

SINTETIZAMOS LA ORACIÓN: UNA FRASE NOS AYUDA A RECORDAR.

PROLONGAMOS NUESTROS SENTIMIENTOS: FE, AMOR, PERDÓN, GRACIAS, EMPEÑO.

INVOCAMOS A MARÍA NUESTRA MADRE Y MAESTRA.

NOS DIRIGIMOS AL PADRE, CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO…

CANTAMOS:
1. Si miro al cielo o miro al mar,
si observo en mi interior, si atento estoy,
si sé escuchar, podré sentir tu voz.
¿Dónde está la razón?
¿Dónde está la fuerza misteriosa que nos da su calor?
La respuesta es el amor.
2. Si veo a un hombre en su dolor
sabiendo sonreír,
sufriendo en él te veo a ti,
y quiero ser mejor.
3. Si veo la mirada azul
de un alma sin maldad,
yo sé que Tú en ella estás,
me miras, Tú, Jesús.
4. Aquel te ofrece su cantar,
y éste su dolor.
El joven su ilusión de amar
y el niño su candor.
5. Si un hombre lucha sin cesar
sirviendo a los demás,
latiendo en él la fuerza está:
tu Espíritu la da.

martes, 8 de octubre de 2019

PAPA FRANCISCO DOMUND 2, 19



REZA Y COMPARTE JUVENIL



Seguimos reflexionando sobre el mensaje del Papa. Saca lo más importante y actúa en tu ambiente, en la Iglesia y en el mundo.


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2019
Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo
Fragmento 2
La Iglesia está en misión en el mundo: la fe en Jesucristo nos da la dimensión justa de todas las
cosas haciéndonos ver el mundo con los ojos y el corazón de Dios; la esperanza nos abre a los
horizontes eternos de la vida divina de la que participamos verdaderamente; la caridad, que
pregustamos en los sacramentos y en el amor fraterno, nos conduce hasta los confines de la
tierra (cf. Mi 5,3; Mt 28,19; Hch 1,8; Rm 10,18). Una Iglesia en salida hasta los últimos confines
exige una conversión misionera constante y permanente. Cuántos santos, cuántas mujeres y
hombres de fe nos dan testimonio, nos muestran que es posible y realizable esta apertura
ilimitada, esta salida misericordiosa, como impulso urgente del amor y como fruto de su intrínseca
lógica de don, de sacrificio y de gratuidad (cf. 2 Co 5,14-21). Porque ha de ser hombre de Dios
quien a Dios tiene que predicar (cf. Carta apost. Maximum illud).
Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión;
todo bautizado y bautizada es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo,
es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es
inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor
de Dios. Aun cuando mi padre y mi madre hubieran traicionado el amor con la mentira, el odio y la
infidelidad, Dios nunca renuncia al don de la vida, sino que destina a todos sus hijos, desde
siempre, a su vida divina y eterna (cf. Ef 1,3-6).

Esta vida se nos comunica en el bautismo, que nos da la fe en Jesucristo vencedor del pecado y
de la muerte, nos regenera a imagen y semejanza de Dios y nos introduce en el cuerpo de Cristo
que es la Iglesia. En este sentido, el bautismo es realmente necesario para la salvación porque
nos garantiza que somos hijos e hijas en la casa del Padre, siempre y en todas partes, nunca
huérfanos, extranjeros o esclavos. Lo que en el cristiano es realidad sacramental cuyo
cumplimiento es la eucaristía, permanece como vocación y destino para todo hombre y mujer
que espera la conversión y la salvación. De hecho, el bautismo es cumplimiento de la promesa
del don divino que hace al ser humano hijo en el Hijo. Somos hijos de nuestros padres naturales,
pero en el bautismo se nos da la paternidad originaria y la maternidad verdadera: no puede tener
a Dios como padre quien no tiene a la Iglesia como madre (cf. San Cipriano, La unidad de la
Iglesia católica, 4).
Así, nuestra misión radica en la paternidad de Dios y en la maternidad de la Iglesia, porque el
envío manifestado por Jesús en el mandato pascual es inherente al bautismo: como el Padre me
ha enviado así también os envío yo, llenos del Espíritu Santo para la reconciliación del mundo (cf.
Jn 20,19-23; Mt 28,16-20). Este envío compete al cristiano, para que a nadie le falte el anuncio de
su vocación a hijo adoptivo, la certeza de su dignidad personal y del valor intrínseco de toda vida
humana desde su concepción hasta la muerte natural. El secularismo creciente, cuando se hace
rechazo positivo y cultural de la activa paternidad de Dios en nuestra historia, impide toda
auténtica fraternidad universal, que se expresa en el respeto recíproco de la vida de cada uno.
Sin el Dios de Jesucristo, toda diferencia se reduce a una amenaza infernal haciendo imposible
cualquier acogida fraterna y la unidad fecunda del género humano.
2
El destino universal de la salvación ofrecida por Dios en Jesucristo condujo a Benedicto XV a
exigir la superación de toda clausura nacionalista y etnocéntrica, de toda mezcla del anuncio del

Evangelio con las potencias coloniales, con sus intereses económicos y militares. En su Carta
apostólica Maximum illud, el Papa recordaba que la universalidad divina de la misión de la Iglesia
exige la salida de una pertenencia exclusiva a la propia patria y a la propia etnia. La apertura de la
cultura y de la comunidad a la novedad salvífica de Jesucristo requiere la superación de toda
introversión étnica y eclesial impropia. También hoy la Iglesia sigue necesitando hombres y
mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su
propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia Iglesia local. Ellos son
enviados a las gentes en el mundo que aún no está transfigurado por los sacramentos de
Jesucristo y de su santa Iglesia. Anunciando la Palabra de Dios, testimoniando el Evangelio y
celebrando la vida del Espíritu llaman a la conversión, bautizan y ofrecen la salvación cristiana en
el respeto de la libertad personal de cada uno, en diálogo con las culturas y las religiones de los
pueblos donde son enviados. La missio ad gentes, siempre necesaria en la Iglesia, contribuye así
de manera fundamental al proceso de conversión permanente de todos los cristianos. La fe en la
pascua de Jesús, el envío eclesial bautismal, la salida geográfica y cultural de sí y del propio
hogar, la necesidad de salvación del pecado y la liberación del mal personal

IDEAS IMPORTANTES:
Iglesia en misión, fe, esperanza, caridad, sacrificio y gratuidad, tú eres siempre una misión, respondan generosamente a la llamada, proceso de conversión, ser humano hijo en el Hijo.
¿Cuáles añadirías tú? Actúa, estamos en campaña.