REZA Y COMPARTE JUVENIL
COMO HIJOS DE LA LUZ
GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL 22-03-20
GUÍA: Dios
se manifiesta en lo no apreciable, en lo pequeño y pasa desapercibido
para muchos. En este rato de oración necesitamos
silencio interior. Dejemos otras preocupaciones y fijémonos en el Dios
escondido que mora en nuestro corazón. Queremos reconocerte ver tu acción ahí
donde tú estás. Haz que te descubramos en los hermanos, en los acontecimientos.
Hagamos un ejercicio de encuentro en el
perdón de nuestros fallos. SILENCIO DE
RECONOCIMIENTO, DE AGRADECER, DE PEDIR PERDÓN Y DARLO.
De la carta del apóstol san
Pablo a los Efesios (5,8-14):
En
otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de
la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que
agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino
más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos
hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y
todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate
de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»
GUÍA:
Como hijos de la luz, buscamos lo que agrada al Señor en nuestra vida. Que
nuestro pensar y actuar manifieste lo que Jesús hace en nosotros. Todo lo
descubierto es luz, dice San Pablo. Despertar del sueño de la pereza, y
encaminarnos con Jesús a la luz de la
vida. Levantar nuestra mirada y nuestro ser hacia Jesús y pedirle que sea nuestra
luz. Aumenta nuestra fe. SILENCIO DE DESPERTAR,
DE CONOCER NUESTRA LUZ O NUESTRAS SOMBRAS, DE CREER QUE ESTÁ CON NOSOTROS.
Lectura
del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):
En
aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en
tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él
fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo
pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es
él, pero se le parece.»
Él
respondía: «Soy yo.»
Llevaron
ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo
barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había
adquirido la vista.
Él
les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos
de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el
sábado.»
Otros
replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y
estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del
que te ha abierto los ojos?»
Él
contestó: «Que es un profeta.»
Le
replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones
a nosotros?» Y lo expulsaron.
Oyó
Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del
hombre?»
Jesús
le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él
dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.
GUÍA: El
ciego curado nos da lecciones importantes. Las pensamos ante Jesús. Nos
presentamos como el ciego, para pedirle que cure nuestra ceguera. Hacemos lo
que él nos dice. Lávate en el agua de la reconciliación. Una vez curado e
iluminado, agradece, defiende a Jesús
ante los fariseos. ¿Quiénes son nuestros fariseos, que nos preguntan, censuran,
incitan? Que busquemos la verdad y el bien. Que seamos agradecidos ante Jesús
que está con nosotros. SILENCIO DE PETICIÓN, RECONCILIACIÓN, FIDELIDAD.
RECOGEMOS LOS MEJORES PENSAMIENTOS Y
SENTIMIENTOS. UNA FRASE PARA RECORDAR.
TOMAR CONCIENCIA DE NUESTRO
SER Y VIVIR, CONFIANZA, ESPERANZA, AMOR.
INVOCAMOS A MARÍA PARA QUE
NOS ACOMPAÑE EN EL CAMINO.
NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LAS PALABRAS DE JESÚS. PADRE NUESTRO.
CANTAMOS
1.
Peregrino, ¿a dónde vas?
Si
no sabes a dónde ir...
Peregrino
por un camino que va a morir.
Si
el desierto es un arenal, el desierto de tu vivir,
¿quién
te guía y te acompaña en tu soledad.
Sólo Él, mi Dios, que me dio
la libertad,
sólo Él, mi Dios me guiará.
2.
Peregrino que a veces vas
sin
un rumbo en tu caminar,
Peregrino
que vas cansado de tanto andar.
Busca
fuentes para tu sed, y un rincón para descansar,
¡vuelve,
amigo! que aquí en Egipto lo encontrarás.
3.
Peregrino sin un porqué,
Peregrino
sin una luz,
Peregrino
por el camino que va a la cruz.
Dios
camina en tu soledad, ilumina tu corazón,
compañero
de tus senderos buscando amor.










