REZA
Y COMPARTE JUVENIL
GUÍA
DE ORACIÓN JUVENIL 24-02-19
GUÍA:
Jesús sigue anunciando el Reino de Dios. Somos creyentes y nos situamos en
oidores de su mensaje. Abrimos el corazón para captar lo que anuncia.
Comprobamos en qué forma nos atrae, o si no llegamos a comprender. Nuestra
oración nos dispone a la escucha cercana y amiga, que conduce de las palabras a
los hechos. Jesús, aquí estamos. Haz que
escuchemos tu voz. SILENCIO DE ESPERA,
ESCUCHA, CERCANÍA.
Lectura de la primera carta del
apóstol san Pablo a los Corintios (15,45-49):
El primer hombre, Adán, fue un ser animado. El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.
El primer hombre, Adán, fue un ser animado. El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.
GUÍA:
Adán modelo del primer viviente. Cristo modelo de la vida nueva. Ante ellos
nuestro silencio se abre a la comprensión del misterio de la vida y al misterio
de Dios. Vemos el ser humano terrenal y el ser humano espiritual en Cristo,
Hijo de Dios. Nos identificamos con cada uno de ellos y adherimos nuestro
existir al primer viviente y al hombre nuevo en Cristo: Lo terrenal y el
Espíritu. Abre, Señor nuestro corazón y nuestra mente al don que nos regala el
Padre y a la experiencia de Jesús Hijo. SILENCIO
DE COMPRENSIÓN, DE AFIANZAMIENTO, DE SER HIJOS.
Del santo evangelio según san Lucas
(6,27-38):En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»
GUÍA:
Amad
a vuestros enemigos. Amad no maldigáis… dad y se os dará. No dejarse contaminar
por el odio, es lo que nos dice Jesús. Vivir el ahora, la vida de hoy, sin
contaminaciones del ayer o del mañana, nos purifica. Nos centramos en el
presente y todo puede ser paz.
Perdonad y seréis
perdonados. Os verterán una medida generosa, rebosante. Jesús nos enseña a
perdonar. Que su lección transforme nuestro
sentir y hacer. SILENCIO DE PERDÓN, DE PRESENTE, DE AMOR.
ENCUENTRO,
ADORACIÓN, CONFIANZA, FUTURO.
INVOCAMOS
A MARÍA, AUXILIADORA DE LA IGLESIA Y DE LOS CRISTIANOS.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE CON LAS PALABRAS DE JESÚS.
CANTAMOS
Amar es darse
Amar es darse a todos los hermanos
uniendo en nuestras manos
el gozo y el dolor;
y al amarnos el mundo se renueva,
la vida siempre es nueva:
siempre es nuevo el amor.
uniendo en nuestras manos
el gozo y el dolor;
y al amarnos el mundo se renueva,
la vida siempre es nueva:
siempre es nuevo el amor.
Yo sé, Señor,
que aunque hablara las lenguas del mundo,
aunque todos me llamen profeta,
si no puedo amar, soy solo un rumor.
que aunque hablara las lenguas del mundo,
aunque todos me llamen profeta,
si no puedo amar, soy solo un rumor.
Yo sé
que sabiendo las ciencias extrañas,
conociendo secretos ocultos,
seré poca cosa si no tengo amor.

Yo sé, Señor,
que aunque tenga una fe tan intensa
que traslade montañas y rocas
de nada me sirve si no tengo amor.
Yo sé
que aunque queme mi cuerpo en las llamas,
aunque todo lo entregue a los pobres,
si no puedo amar es todo ilusión.
Yo sé, Señor,
que la vida imperfecta del hombre,
las palabras y ciencias transcurren
como un ave errante que cruza veloz.
Yo sé
que aunque el tiempo devore la tierra
y el olvido sepulte la historia
en medio de todo perdura el amor.

