
REZA Y COMPARTE JUVENIL
VENGA SOBRE MÍ
GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL 08-03-20
GUÍA: Venga sobre mí tu misericordia, nos dice el Salmo
Responsorial. Padre, nuestra oración nos pone ante ti. Agradecemos tus favores,
tu paz y tu misericordia. Somos pequeños ante ti y queremos decirte que te
necesitamos. Fortalécenos en tu presencia y ayúdanos a caminar en tus caminos,
conocer lo que tú quieres y hacer lo que es bueno ante ti. SILENCIO DE PRESENCIA, DE CONFIANZA Y ACCIÓN.
De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1,8b-10):
Toma parte en los duros trabajos
del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida
santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios
dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha
manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y
sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.
GUÍA:”Dispuso darnos su gracia por medio de Jesucristo” él se ha
manifestado y sacó a la luz la vida inmortal. Agradecemos su manifestación, su
muerte y resurrección. San Pablo buen
colaborador de la extensión del reino de
Dios, nos anima a tomar parte en los trabajos del Evangelio. Es tiempo de anunciarlo
en nuestro mundo y vivirlo con la fuerza de la nueva Evangelización. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE MANIFESTACIÓN, DE
ANUNCIO.
Del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):
En aquel tiempo, Jesús tomó
consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una
montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el
sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron
Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra
y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas:
una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando
una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los
discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos,
les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que
a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a
nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
GUÍA: Transfiguración. Apareciste en esplendor ante los ojos
incrédulos de los tres apóstoles que te acompañaban. La ley con Moisés, los
profetas con Elías y el Padre son el ambiente de tu oración en el monte. Nos
dejamos envolver en la escena y sentimos tu presencia transformada y plena en
el Padre, como Hijo amado. Contemplamos tu amor hacia el Padre y hacia los
hermanos. Bajáis a la vida de cada día. Aquí estamos, Jesús. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN, AMOR, Y CAMINO.
HACEMOS SÍNTESIS DE NUESTRA ORACIÓN: UNA FRASE NOS AYUDARÁ A
RECORDARLA.
PRESENCIA, ADORACIÓN, PETICIÓN, FUTURO.
INVOCAMOS A MARÍA PARA QUE NOS ACOMPAÑE EN LA ORACIÓN Y EN LA VIDA.
NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON JESÚS: PADRE NUESTRO.
CANTAMOS
Ven y sálvanos (Manzano)
El pueblo gime de dolor;/ ven y
sálvanos.
A Dios levanta su clamor;/ven y
sálvanos.
Oye, Padre, el grito de tu pueblo. /Oye, Cristo, ven y sálvanos.
El pueblo está en la esclavitud;
/ven y sálvanos.
El pueblo clama libertad; /ven y
sálvanos.
Moisés será el libertador; /ven y
sálvanos.
Su abrazo es fuerza del Señor;
/ven y sálvanos.
Oye, Padre…
El pueblo empieza a caminar;/ven
y sálvanos.
Vencida queda la opresión; /ven y
sálvanos.
Oye, Padre…
La marcha es dura, ciega el sol;
/ven y sálvanos.
Se acerca ya la Redención; /ven y
sálvanos.
