REZA Y
COMPARTE JUVENIL
LA
PALABRA ERA DIOS
GUÍA DE
ORACIÓN J 04-01-26 Domingo II después de Navidad
GUÍA: Existía la Palabra y la Palabra era Dios.
Existe y crea todas las cosas. Nos sentimos unidos a ella. Acogemos su acción y
reconocemos su gloria en el universo y en la familia humana. Padre Dios,
estamos contigo. Necesitamos continuar tu obra. Somos instrumentos en tus
manos. SILENCIO DE APERTURA, DE RECONOCIMIENTO, DE ACCIÓN.
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios: [Ef 1,3-6.15-18]
Bendito sea
Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de
Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la
persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e
irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de
Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su
gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en
alabanza suya.
Por eso yo,
que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos
los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a
fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé
espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro
corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la
riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
GUÍA: Bendito seas Padre. Nos has elegido
en la persona de Cristo y nos guarda para su gloria. Abramos la fe para recibirlo,
avivemos la esperanza para mantenerlo, afiancemos el amor en lo que pensamos,
decimos, sentimos y hacemos. Toda la vida empapada del amor de Dios se difunde
por el mundo y la creación. Hagamos ejercicio para crecer en ese amor.
SILENCIO DE ENCUENTRO, DE REALIDAD, DE MANIFESTACIÓN
Salmo
responsorial
Salmo 47
R/. La
Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
Glorifica al
Señor, Jerusalén;
alaba a tu
Dios, Sión:
que ha
reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha
bendecido a tus hijos dentro de ti.
Ha puesto
paz en tus fronteras,
te sacia con
flor de harina.
Él envía su
mensaje a la tierra,
y su palabra
corre veloz.
Anuncia su
palabra a Jacob,
sus decretos
y mandatos a Israel;
con ninguna
nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.
Lectura
del santo evangelio según san Juan (1,1-18):
En el
principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra
era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la
Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la
Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la
tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que
se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para
que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La
Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el
mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les
da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de
sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se
hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia
del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da
testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: ?El que viene detrás
de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»» Pues de su plenitud
todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de
Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo
ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha
dado a conocer.
GUÍA: La Palabra se hizo carne y habitó
entre nosotros. Misterio de amor que profundizamos por el don de Dios. La
gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Dedicamos un tiempo a
saborear la presencia de Dios en nuestro mundo, su manifestación en Jesús, la
elección hecha hacia nosotros en la fe. SILENCIO DE CONTEMPLACIÓN, DE ACTUALIZACIÓN, DE UNIÓN.
RECOGEMOS
LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE
LOS HAGA REALIDAD.
INVOCAMOS
A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO. HABLAMOS CON ELLA.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y LAS OPORTUNIDADES DE
BIENESTAR EN CADA DÍA.
DECIMOS
PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…
CANTAMOS:
En medio
del silencio
1. Sobre
la noche reina,
la luz de
Tu esplendor,
en medio
del silencio,
del eco
de Tu voz.
¡MISTERIO
DEL AMOR!
EN MEDIO
DEL SILENCIO,
2. Nos ha
nacido un Niño:
un Hijo
se nos dio;
hoy
brilla la esperanza
de
nuestra salvación.
3. Huyó
de nuestra carne,
la densa
oscuridad,
florece
la luz nueva
de Tu inmortalidad.
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