Reza y Comparte Juvenil. Guía de Oración. INICIO

Blog de ORACIÓN JUVENIL. Si eres creyente, encuéntrate con Dios cada día. Si no lo eres, búscalo y Él te encontrará. Puedes comentar tus impresiones.

viernes, 10 de abril de 2026

II DOMINGO DE PASCUA - DIVINA MISERICORDIA

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

II DOMINGO DE PASCUA - DIVINA MISERICORDIA

 

GUÍA DE ORACIÓN J 12-04-26, II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

 

GUÍA:  Celebramos la Divina Misericordia, el segundo Domingo de Pascua. La misericordia de Dios se extiende por toda la tierra. La contemplamos en los corazones de la humanidad y en la existencia de todas las criaturas. Una ráfaga de este resplandor puede hacer vibrar nuestro corazón. Lo sentimos en alegría, paz y fraternidad. SILENCIO DE APERTURA, DE CONCORDIA, DE GRACIAS.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,3-9):

BENDITO sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.
Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un Poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.

 

GUÍA: “Estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.” Nos alegramos en esta esperanza. Vivimos el presente con riqueza de salvación. La gracia de Dios se derrama sobre nosotros y salva cada situación de alguna forma. SILENCIO DE CONFIANZA, ESPERANZA Y REALIDAD.

 

  

SALMO

Sal 117,2-4.13-15.22-24

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en
medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de

 Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

 

GUÍA: Paz a vosotros. Recibid el Espíritu Santo. Perdonad los pecados. Una serie de acciones que fortalecen la presencia de Jesús entre los apóstoles y en la comunidad de los primeros tiempos. Las experimentamos con ellos y a través de los siglos. Recibamos con fe su encargo. Tomás que no estaba presente, sufre por su falta de fe. Jesús se acerca a él y Tomás le confiesa: Dios y Señor. Nos unimos a su acto de fe. RECONOCIMIENTO, DE ACOGIDA, DE FE.

 

RECOGEMOS LOS SENTIMIENTOS Y ACTOS DE NUESTRA ORACIÓN. LOS PRESENTAMOS AL PADRE.

 

EXPERIMENTAMOS LA BONDAD DE DIOS, SU MISERICORDIA.

 

INVOCAMOS A MARÍA, MADRE DE JESÚS Y NUESTRA MADRE. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS: PADRE NUESTRO…

CANTAMOS:

Dios de misericordia



ttps://www.youtube.com/watch?v=8cjMgIHtXk4

viernes, 3 de abril de 2026

VIERNES SANTO



REZA Y COMPARTE JUVENIL


VIERNES SANTO

Es Viernes santo. Jesús sufre su pasión y muerte. Después de un camino doloroso y una crucifixión agotadora se presenta al Padre: En tus manos encomiendo mi espíritu. Estamos allí contemplando el momento y recibiendo su testigo para llevar al mundo, con los apóstoles, lo que él quiere: Que os améis y la gloria del Padre.

SONETO

No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



ORACIÓN

Acogemos los sentimientos del poeta, los hacemos nuestros y unimos la novedad de nuestro amor y presencia fiel.


 https://www.youtube.com/watch?v=4rWrzqHLubA

sábado, 28 de marzo de 2026

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR




REZA Y COMPARTE JUVENIL

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

GUÍA ORACIÓN J 29-03-26 Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

 

GUÍA: Hoy Domingo de Ramos. Dia en que Jesús entra en Jerusalén montado en un borrico y los discípulos con la gente le aclaman como rey. De la estirpe de David cumple la promesa hecha a David. Las aclamaciones se extienden y es un día de gloria. La liturgia presenta también la Pasión. Se ve cuan poco duró la gloria y es condenado a muerte. Estamos como participantes del gozo y también de la muerte. SILENCIO DE ADMIRACIÓN DE AMBAS REALIDADES, LAS CONTEMPLAMOS Y NOS SENTIMOS PERSONAJES ACTIVOS. ¿DÓNDE NOS ENCONTRAMOS?

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

 

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

GUÍA: Se rebajó hasta someterse incluso a la cruz.  Ofrece su sacrificio al Padre y él lo eleva por encima de todo lo creado. Pedimos el don de la fe y acogemos a Jesús, hermano nuestro, y don de reparación de todos los pecados. Con toda la humanidad elevamos nuestra oración al Padre, al Hijo y al Espíritu. SILENCIO DE DOLOR POR LAS CULPAS Y OMISIONES, DE AGRADECIMIENTO, Y DE GLORIA POR SU VICTORIA SOBRE LA MUERTE.

 

 

SALMO

Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24

 

R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

 

Al verme, se burlan de mí,

hacen visajes, menean la cabeza:

«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;

que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.

 

Me acorrala una jauría de mastines,

me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y los pies,

puedo contar mis huesos. R/.

 

Se reparten mi ropa,

echan a suertes mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

 

Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo;

temedlo, linaje de Israel. R/.

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

 

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

S. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»

C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»

C. Él contestó:

+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.»»

C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»

C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

S. «¿Soy yo acaso, Señor?»

C. Él respondió:

+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»

C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»

C. Él respondió:

+ «Tú lo has dicho.»

C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»

C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:

+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»

C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.

C. Entonces Jesús les dijo:

+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: «Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»

C. Pedro replicó:

S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»

C. Jesús le dijo:

+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»

C . Pedro le replicó:

S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »

C. Y lo mismo decían los demás discípulos.

C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»

C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:

+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»

C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:

+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»

C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»

C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»

C. Después se acercó a Jesús y le dijo:

S. «¡Salve, Maestro!»

C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

+ «Amigo, ¿a qué vienes?»

C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:

+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»

C. Entonces dijo Jesús a la gente:

+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»

C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:

S. «Éste ha dicho: «Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.»»

C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:

S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»

C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:

S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»

C. Jesús le respondió:

+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»

C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:

S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»

C. Y ellos contestaron:

S. «Es reo de muerte.»

C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:

S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»

C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:

S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»

C. Él lo negó delante de todos, diciendo:

S. «No sé qué quieres decir.»

C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:

S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»

C. Otra vez negó él con juramento:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:

S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»

C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:

S. «No conozco a ese hombre.»

C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:

S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»

C. Pero ellos dijeron:

S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»

C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:

S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»

C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Jesús respondió:

+ «Tú lo dices.»

C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:

S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»

C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»

C. Ellos dijeron:

S. «A Barrabás.»

C. Pilato les preguntó:

S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»

C. Contestaron todos:

S. «Que lo crucifiquen.»

C. Pilato insistió:

S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. «¡Que lo crucifiquen!»

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:

S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»

C. Y el pueblo entero contestó:

S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!»

C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:

S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»

C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:

S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»

C. (Es decir:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)

C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:

S. «A Elías llama éste.»

C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:

S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:

S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: «A los tres días resucitaré.» Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: «Ha resucitado de entre los muertos.» La última impostura sería peor que la primera.»

C. Pilato contestó:

S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»

C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

 

GUÍA: Estamos en la lectura de la Pasión según San Mateo. La gloria de la entrada a Jerusalén se ha pasado y después de la institución de la Eucaristía Jesús sale para el Huerto de los Olivos. Se sucede el Prendimiento, el juicio, las burlas, la condena, la muerte. Le acompañamos  en el camino del Calvario y nos sentimos pecadores arrepentidos de nuestros pecados. SILENCIO DE COMPASIÓN, PERDÓN, GRACIAS.

 

RECOGEMOS NUESTROS SENTIMIENTOS, NUESTRA FE, ARREPENTIMIENTO. PEDIMOS PERDÓN POR NUESTROS PECADOS Y LOS DE TODO EL MUNDO.

 

ACOMPAÑAMOS A MARÍA QUE SUFRE CON JESÚS Y SE UNE A LA REDENCIÓN.

 

PRESENTAMOS AL PADRE, EL SACRIFICIO DE JESÚS. AGRADECEMOS EL PERDÓN  PARA TODOS.

 

CANTAMOS

DOLOROSA


DOLOROSA, DE PIE JUNTO A LA CRUZ,
TÚ CONOCES NUESTRAS PENAS,
PENAS DE UN PUEBLO QUE SUFRE,
TÚ CONOCES NUESTRAS PENAS,
PENAS DE UN PUEBLO QUE SUFRE.


1. Dolor de los cuerpos que sufren enfermos,
El hambre de gentes que no tienen pan,



Silencio de aquellos que callan por miedo,
La pena del triste que está en soledad.

2. El drama del hombre que fue marginado,
Tragedia de niños que ignoran reír,
La burda comedia de huecas promesas,
La farsa de muertos que deben vivir.

3. Dolor en los hombros sin tregua oprimidos,
Cansancio de brazos en lucha sin fin,
Cerebros lavados a base de “slogans”,
El rictus amargo del pobre infeliz.

4. El llanto de aquellos que suman fracasos,
La cruz del soldado que mata el amor,
Pobreza de muchos sin libro en las manos,
Derechos del hombre truncados en flor

https://www.youtube.com/watch?v=89K3RvJiZ5w

viernes, 20 de marzo de 2026

SI CRISTO ESTÁ EN VOSOTROS


REZA Y COMPARTE JUVENIL

SI CRISTO ESTÁ EN VOSOTROS

 

GUÍA DE ORACIÓN J 22-03-26,  V Domingo de Cuaresma

 

GUÍA: Estamos finalizando la Cuaresma. La Pascua se acerca y nos acoge junto a Jesús que sube a Jerusalén. Vamos comprendiendo el camino de Jesús y nos unimos a él para participar de su sacrificio. Visualizamos los momentos y los sentimientos del que va a sufrir el desprecio y dolor. Caminemos hacia Jerusalén. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, ENCUENTRO, PARTICIPACIÓN.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,8-11):

 

Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

 

GUÍA: Vosotros no estáis sujetos a la carne sino al Espíritu de Dios. Revisamos cómo se cumple esta afirmación en nosotros.  Si somos de Cristo, sus obras se manifiestan en nosotros.  En este camino de compañía nos sentimos compañeros y aportamos nuestro amor y acción para que se dé la salvación. SILENCIO DE INTERIORIZACIÓN, DE CONFIANZA, DE SABIDURÍA REALIZADA.

 

SALMO

Sal 129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8

 

R/. Del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa

 

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz,

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica. R/.

 

Si llevas cuentas de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto. R/.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora. R/.

 

Porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos. R/


Lectura del santo evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):

 

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»

Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.

Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.

Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»

Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»

Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»

Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»

Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!»

Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»

Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.

Dice Jesús: «Quitad la losa.»

Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»

Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»

Entonces quitaron la losa.

Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»

Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.

Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

 

GUÍA: Lázaro ha muerto. Jesús, su amigo llega después de cuatro días del fallecimiento. Sus hermanas le esperaban antes. Jesús llama: Lázaro, sal fuera. El milagro de realiza por la fuerza del Padre.  Yo soy la resurrección y la vida, ha dicho Jesús. En silencio aceptamos sus palabras y le reconocemos actuando en nosotros. SILENCIO DE  CONFIANZA. DE FE, DE RESURRECCIÓN.

 

CONTEMPLAMOS A JESÚS, A LOS QUE ESCUCHAN,  NOS UNIMOS A ELLOS, SENTIMOS LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU EN NOSOTROS Y EN LA VIDA. ORAMOS.

 

PRESENTAMOS  NUESTRO CAMINO  AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU.

 

INVOCAMOS  A MARÍA. HABLAMOS CON ELLA.

 

NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LA ORACIÓN DE JESÚS. PADRE NUESTRO…

 

 

CANTAMOS

Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 

Somos un pueblo que camina

Que marcha por el mundo buscando otra ciudad

Somos errantes peregrinos

En busca de un destino, destino de unidad

Siempre seremos caminantes

Pues sólo caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 

Sufren los hombres, mis hermanos

Buscando entre las piedras la parte de su pan

Sufren los hombres oprimidos

Los hombres que no tienen ni paz ni libertad

Sufren los hombres, mis hermanos

Mas tú vienes con ellos y en ti alcanzarán

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad eternidad

 

Somos un pueblo que camina

Y juntos caminando podremos alcanzar

Otra ciudad que no se acaba

Sin penas ni tristezas, ciudad de  eternidad

 

https://www.oblatos.com/somos-un-pueblo-que-camina/

jueves, 19 de marzo de 2026

SAN JOSÉ: UN CORAZÓN DE PADRE



SAN JOSÉ: UN CORAZÓN DE PADRE

Misión y Legado Histórico

 

Custodio del Redentor

José asumió la paternidad legal .De Jesús, protegiéndolo y cuidándolo como un ministro de la salvación.

Protagonista en la sombra

Representa a los protagonistas que sostienen un mundo en crisis sin aparecer. 

Puente entre Testamentos

Como descendiente de David y esposo de María, 

en la plaza que une el antiguo y nuevo testamento 


Virtudes de un corazón de Padre 


Valentía creativa

Capaz de transformar problemas en oportunidades, confiando siempre en la Providencia divina ante las dificultades.

Padre en la acogida

Aceptó a María y su propia historia, sin condiciones, abrazando incluso las contradicciones de la vida. 

Dignidad en el trabajo

Carpintero que enseñó a Jesús el valor y la alegría de comer el fruto del propio esfuerzo


Patrono de la Iglesia Católica

Pío IX

Patrono de los trabajadores

Pío XII

Custodio del Redentor

Juan Pablo II




                                                                                                                                                                                                                                                                                                                Francisco                                                                                                                       Patris corde

martes, 17 de marzo de 2026

CUARESMA 26 J, LEÓN XIV , 4

 

 

REZA Y COMPARTE JUVENIL

CUARESMA 26 J, LEÓN XIV ,  4


Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma, 17 Feb 2026

 

 

Hemos ido viendo el mensaje del Papa León XIV para esta Cuaresma. Este fragmento es el último. Recorramos el último tramo. Ha sido un buen camino para la Cuaresma. Pedimos a Dios que nos fortalezca para realizarlo.

 

En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

 

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

 

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

 

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

LEÓN XIV PP.

 

 

ACCIÓN:

De todo lo visto, ¿Qué acción te parece que puedes hacer? Escógela: Lo personal, las relaciones, las palabras, la orientación de los deseos, atención a la Palabra y a los necesitados… Que el Espíritu de Dios te ayude. Buena semana.