REZA Y COMPARTE JUVENIL
“PARTE TU PAN…”
GUÍA DE ORACIÓN JUVENIL 09-02-20
GUÍA: Parte tu pan con el hambriento, dice Isaías. Lo recomienda ya en tiempo Isaías, en el siglo VIII a.c. Nuestro mundo también pasa hambre. Más de 800 millones de personas sufren hambre hoy. Nos sensibilizamos, oramos, colaboramos a mejorar la situación. Manos Unidas nos lo recuerda en su Campaña. Hemos de cuidar el Planeta Tierra y sobre todo a sus habitantes. Los textos de este domingo iluminan nuestra realidad.
Pedimos al Padre: Danos el pan de cada día. ¿Le ayudamos? SILENCIO DE REFLEXIÓN, PETICIÓN, COMPROMISO PERSONAL.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,1-5):
YO mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
YO mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
GUÍA: “Saber a Jesucristo y éste crucificado.” Es el honor que manifiesta San Pablo. ¿Lo manifestamos también nosotros? Jesús, enséñanos a estar cerca de ti. A llevarte a nuestra familia, a la sociedad en que nos movemos. Que nos apoyemos en el poder del Espíritu para que nuestra fe se fortalezca y sea viva. Que aprendamos a compartir el pan con los que lo necesitan, que cuidemos el planeta y evitemos cualquier deterioro de la naturaleza y de las personas. SILENCIO COLABORADOR, DE PERDÓN Y SEMBRADOR
DE ESPERANZA.
Del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».
GUÍA: Jesús nos quiere sal de la tierra, y luz para todos. Un gran empeño por su parte y que debe ser nuestra forma de vida. Ser sal y luz. Ofrecer a los demás nuestro don cada día, con alegría y constancia. Es la tarea que nos pide Jesús, si queremos ser de los suyos. ¿Te gusta la oferta? Se lo pedimos al Padre, a Jesús y al Espíritu. Que no pasemos de lejos, ni miremos a otro lado. SILENCIO DE ATENCIÓN, REFLEXIÓN, COMPROMISO.
RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN. UNA FRASE NOS AYUDA A RECORDAR.
CONCENTRACIÓN, AGRADECIMIENTO, PETICIÓN, OFRENDA
INVOCAMOS LA PRESENCIA DE MARÍA NUESTRA MADRE Y AMIGA.
NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LAS PALABRAS DE JESÚS: PADRE NUESTRO…
CANTAMOS
Padre Nuestro Tú que estás/ en los que aman la verdad
que el Reino que se nos prometió/ llegue pronto a nuestro corazón
el amor que tu Hijo nos dejó/ el amor, habite en nosotros
Y en el pan de la unidad/ Cristo danos Tú la paz
y olvídate de nuestro mal/ si olvidamos el de los demás
no permitas que caigamos en tentación/ oh, Señor, ten piedad del mundo.




