GUÍA
DE ORACIÓN JUVENIL 25-02-18
GUÍA: Acallamos todo ruido y caminamos con Jesús hacia el monte tabor. Van también Pedro,
Santiago y Juan. Pensamos en Jesús y en nosotros, nuestras relaciones de fe y
amistad.
Se nos ha dicho al principio de la Cuaresma:
Conviértete y cree en el Evangelio. Hemos recorrido la primera semana. Seguramente nos hemos propuesto: Orar con
Jesús, acompañarle en su camino hacia la muerte y resurrección. Abrirnos a lo
que vemos que Dios quiere de nosotros. Tomar
posiciones del lado de Jesús en nuestra vida. Revisemos momentos en que lo
hemos hecho y momentos en que hemos pasado de largo. ¿Podemos reaccionar de otra
forma? SILENCIO DE BÚSQUEDA, PETICIÓN DE
PERDÓN, NUEVO COMPROMISO.
De la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos (8,31b-34):Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?
GUÍA: Presencia de Dios en
nuestro interior. Si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros? dice San Pablo. Nos sentimos habitados por
Dios. El Padre nos ha dado a su Hijo. ¿Quién estará contra nosotros?. Avivemos nuestra fe repitiéndolo varias veces.
Dios es el que justifica. ¿Acogemos su perdón? Lo recibimos en humildad.
Rechazamos lo que nos separa de Dios.
SILENCIO DE ACOGIDA, DE PERDÓN, DE RESPUESTA.

Del santo evangelio según san Marcos (9,2-10):
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».
GUÍA: Hemos llegado al monte Tabor. Jesús siente presente a su Padre Dios.
Moisés y Elías se dejan ver. Nos unimos a la oración de Jesús, gozamos con Él de
la presencia del Padre. ¿Qué admiramos, escuchamos, ofrecemos, envueltos en
este tiempo de Cuaresma, tiempo de fe y conversión? ¿Qué podemos mejorar en
nosotros, en relación con Dios, y con los hermanos? SILENCIO DE ESCUCHA, OFRECIMIENTO, MEJORA.
RECOGEMOS NUESTRA ORACIÓN, UNA FRASE PARA REPETIR.
DAMOS GRACIAS, ALABAMOS A DIOS,
PEDIMOS…
INVOCAMOS A MARÍA, NUESTRA MADRE. ¿Qué le decimos?
CON JESÚS DECIMOS: PADRE NUESTRO…
CANTAMOS
Peregrino, ¿a dónde vas? (Gabaraín)
Peregrino, ¿a dónde vas?, si no tienes a donde ir...
Si el desierto es un arenal, el desierto de tu vivir,
¿quién te guía y te acompaña en tu soledad?
Solo Él, mi Dios, que me dio la libertad,
solo Él, mi Dios, me guiará.
Peregrino que a veces vas, sin un rumbo en tu caminar.
Peregrino que vas cansado de tanto andar.
Buscas fuentes para tu sed y un rincón para descansar,
¡vuelve, amigo! que aquí en Egipto lo encontrarás.
Peregrino sin un porqué, peregrino sin una luz,
peregrino por el camino, que va a la cruz.
Dios camina en tu soledad, ilumina tu corazón,
compañero de tus senderos, buscando amor.

