REZA Y COMPARTE JUVENIL
CUARESMA
26 J, LEÓN XIV. 2
Mensaje
del Papa León XIV para la Cuaresma, 17 Feb 2026
Aquí continuamos el mensaje de León
XIV para esta Cuaresma. Sigue la lectura, reflexión, oración y acción. Valóralo
por ti mismo/a. Saca tus conclusiones y actúa. Que tengas buen trabajo.
…
Si la
Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la
acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es
un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la
conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo
que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve,
por tanto, para
discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre
y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla
para que se
convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.
San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever
la tensión
entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este
cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales
tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es
propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos
los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan;
mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces;
y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este
sentido, nos
permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre,
sino también expandirlo,
de modo que se
dirija a Dios y se oriente hacia el bien.
Sin embargo,
para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de
enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer
arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe
alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de
nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado
y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación
destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad
hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4]
Por eso, me gust
aría
invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada,
es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro
prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras
hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no
pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir
las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos,
en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de
comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras
de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.
Palabras del Papa que nos animan a
unirnos a la abstinencia de todos esos detalles para acoger la Palabra de Dios
y sembrar paz y fraternidad, agradar al Padre Dios. ¿Nos unimos a esta campaña
de Cuaresma y de vida cristiana?


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me gusta