REZA Y
COMPARTE JUVENIL
“SER SUS
HIJOS”
GUÍA DE
ORACIÓN JUVENIL 15-07-18

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
Efesios (1,3-14):
Bendito sea Dios, Padre nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el
misterio de su voluntad. Éste
es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento
culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.
GUÍA: El Padre nos ha bendecido en la persona de Cristo, con toda clase de bienes espirituales y materiales. Vamos a pensar estas palabras. Estamos vinculados al Padre como hijos y nos sentimos unidos a Jesús en su amor, su gracia, su vida y su presencia en el hoy. El proyecto de Dios es unir todo en Cristo Jesús. Cristo hace nuevas todas las cosas. Nuestro ser, fijándose en Cristo puede ser una criatura nueva con la vida del resucitado. Veamos nuestra relación con él y el camino recorrido. SILENCIO DE REFLEXIÓN, ACEPTACIÓN, BÚSQUEDA
Bendito sea Dios, Padre nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.
GUÍA: El Padre nos ha bendecido en la persona de Cristo, con toda clase de bienes espirituales y materiales. Vamos a pensar estas palabras. Estamos vinculados al Padre como hijos y nos sentimos unidos a Jesús en su amor, su gracia, su vida y su presencia en el hoy. El proyecto de Dios es unir todo en Cristo Jesús. Cristo hace nuevas todas las cosas. Nuestro ser, fijándose en Cristo puede ser una criatura nueva con la vida del resucitado. Veamos nuestra relación con él y el camino recorrido. SILENCIO DE REFLEXIÓN, ACEPTACIÓN, BÚSQUEDA
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Jesús les envía a predicar la conversión, a curar. ¿Qué se nos pide a los
cristianos hoy?¿Qué podemos dar a nuestra sociedad, familia, amigos, compañeros?
SILENCIO
DE FILIALIDAD, DE CONFIANZA, DE ACOGIDA
SINTETIZAMOS NUESTRA ORACIÓN,
RECORDAMOS UNA FRASE
ACOGEMOS, OFRECEMOS, DAMOS GRACIAS
INVOCAMOS A MARÍA NUESTRA MADRE
NOS DIRIGIMOS AL PADRE CON LAS
PALABRAS DE JESÚS: PADRE NUESTRO
CANTAMOS Autor:
Emilio Vicente Matéu
1. Has recibido un destino de otra palabra más fuerte:
es tu misión ser profeta, palabra de Dios viviente.
Tú irás llevando a luz en una entrega perenne,
que tu voz es voz de Dios y la voz de Dios no duerme.
VE POR EL MUNDO, GRITA A LA GENTE
QUE EL AMOR DE DIOS NO ACABA,
NI LA VOZ DE DIOS SE PIERDE.
VE POR EL MUNDO, GRITA A LA GENTE
QUE EL AMOR DE DIOS NO ACABA,
NI LA VOZ DE DIOS SE PIERDE.
2. Sigue tu rumbo, profeta, sobre la arena caliente,
que el fruto se hará presente.
No temas si nuestra fe ante tu voz se detiene
porque huimos del dolor y la voz de Dios nos duele.
3. Sigue cantando, profeta, cantos de vida o de muerte,
sigue anunciando a los hombres
que el Reino de Dios se viene.
No callarán esa voz y a nadie puedes temerle,
que tu voz viene de Dios y la voz de Dios no muere.
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