REZA Y
COMPARTE JUVENIL
¡BIENAVENTURADOS
VOSOTROS!
GUÍA DE
ORACIÓN J, IV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
GUÍA: Bienaventurados, vosotros. El Espíritu
Santo de Dios ilumina nuestro pensar y nuestro hacer. Él llega a cada uno con
sus dones de fe, esperanza y amor. Él
llega con su paz, su misericordia, su fortaleza. Tocados por tanto regalo nos
hacemos sensible a su amor, acogemos y confiamos. SILENCIO DE VISUALIZACIÓN,
DE ACOGIDA, DE CONFIANZA.
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):
FIJAOS en
vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni
muchos poderosos, ni muchos
aristócratas;
sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y
lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha
escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para
anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del
Señor.
A él se debe
que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros
sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como
está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».
GUÍA: Pablo analiza la asamblea. Es
variada, con ella se ve la providencia de un Dios que cuenta con sus criaturas.
Todas tienen su huella y llevan su amor. Todos manifiestan signos de su
presencia. En silencio descubrimos estos signos en nosotros y en nuestro
alrededor. Reconocemos, agradecemos, compartimos con los demás la oración y el
amor. Glorificamos al Señor que nos
anima y hace crecer cada día. Nos gloriamos en el Señor que hace cosas grandes
por meido de nosotros. Confiamos y agradecemos. SILENCIO DE ADMIRACIÓN, DE
AGRADECIMIENTO, DE RECORRIDO.
SALMO
Sal
145,7.8-9a.9bc-10
R/. Dichosos
los pobres en el espíritu,
porque de
ellos es el reino de los cielos
El Señor
mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace
justicia a los oprimidos,
da pan a los
hambrientos.
El Señor
liberta a los cautivos. R/.
El Señor
abre los ojos al ciego,
el Señor
endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama
a los justos.
El Señor
guarda a los peregrinos. R/.
Sustenta al
huérfano y a la viuda
y trastorna
el camino de los malvados.
El Señor
reina eternamente,
tu Dios,
Sion, de edad en edad. R/.
Lectura
del santo evangelio según san Mateo (5,1-12a):
EN aquel
tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus
discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados
los pobres en el espíritu,
porque de
ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados
los mansos,
porque ellos
heredarán la tierra.
Bienaventurados
los que lloran,
porque ellos
serán consolados.
Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados
los misericordiosos,
porque ellos
alcanzarán misericordia.
Bienaventurados
los limpios de corazón,
porque ellos
verán a Dios.
Bienaventurados
los que trabajan por la paz,
porque ellos
serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados
los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los
cielos.
Bienaventurados
vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por
mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el
cielo».
GUÍA: Jesús sube al monte con los
discípulos, Les enseña su programa de
vida: Pobres, mansos, limpios de corazón, misericordiosos. Participar de las aventuras del reino y
extenderlo a otros. Estamos en tu presencia también nosotros. Necesitamos tu
gracia para llevarlo a cabo. Actúa, Jesús, en nuestra vida y confórtanos en la
fe, en el amor y la esperanza de tu venida diaria. SILENCIO DE TOMA DE
CONCIENCIA, DE VOLUNTAD GENEROSA, DE DECISIÓN SINCERA.
RECOGEMOS
LOS PENSAMIENTOS, LOS SENTIMIENTOS VIVIDOS. LOS OFRECEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE
LOS HAGA REALIDAD.
INVOCAMOS
A MARÍA Y LA ACOMPAÑAMOS EN SU CAMINO. HABLAMOS CON ELLA.
NOS
DIRIGIMOS AL PADRE AGRADECIENDO EL REGALO DE SU HIJO Y CON ÉL DECIMOS
PAUSADAMENTE: PADRE NUESTRO…
CANTAMOS:
Seréis
bienaventurados los desprendidos de la tierra.
Seréis
bienaventurados porque tendréis el Cielo.
Seréis
bienaventurados los que tenéis alma sencilla.
Seréis
bienaventurados, vuestra será la tierra.
BIENAVENTURADOS
SEREMOS, SEÑOR,SEREMOS SEÑOR
Seréis
bienaventurados los que lloréis, los que sufrís.
Seréis bienaventurados
porque seréis consolados.
Seréis
bienaventurados los que tenéis hambre de Mí.
Seréis
bienaventurados porque seréis saciados.
BIENAVENTURADOS
SEREMOS, SEÑOR, SEREMOS SEÑOR
Seréis
bienaventurados porque tenéis misericordia.
Seréis
bienaventurados porque seréis perdonados.
Seréis
bienaventurados los que tenéis el alma limpia.
Seréis
bienaventurados los que veréis a Dios.
BIENAVENTURADOS SEREMOS, SEÑOR,SEREMOS SEÑOR
Seréis
bienaventurados los que buscáis siempre la paz.
Seréis
bienaventurados hijos seréis de Dios.
Seréis
bienaventurados los perseguidos por mi causa.
Seréis bienaventurados porque tendréis mi Reino.




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